Editorial

¡Dios ha nacido! Una vez más, como todos los años, Dios se nos regala de nuevo. Jesús vuelve a nacer para nosotros, para ser “Dios-con-nosotros”.

Como un “sin techo”, como un “refugiado”, Jesús nace en la penumbra de un humilde establo en mitad de una fría noche de invierno. La Navidad es la fiesta de lo pequeño, de la sencillez, del olor a pesebre, de la precariedad de la vida.

Ojalá le hayamos acogido sinceramente en nuestra vida. Ojalá le hayamos abierto nuestro corazón para dejarle nacer dentro, muy hondo, muy de verdad.

Ojalá la vieja Europa entendiera el mensaje de la Navidad, más allá de las luces, de los adornos, de los mercadillos, del derroche injustificable… Ese mensaje eterno de la Navidad que es espíritu de acogida, de entrega, de solidaridad con el más pequeño, con el que sufre, con el que no tiene techo bajo el que guarecerse.

Ojalá nuestro portal navideño pueda siempre acoger al que huye de la guerra, de la miseria, de la pobreza y solo busca vivir en paz pero, sobre todo, vivir.

Ojalá siempre haya razones para la esperanza de aquellos pueblos que ven amenazado su presente y su futuro por situaciones profundamente injustas, que deberían ponernos en pie cada día para compartir con ellos un permanente renacer del espíritu de la Navidad.

ECO

(Equipo de COmunicación)

Editorial

Octubre. Todo vuelve a comenzar. Estamos de lleno en un nuevo curso y nos parece que hace casi un siglo de nuestras vacaciones de verano…

Volvemos al trabajo, a clase, a entrenar con el equipo, a reunirnos con nuestro  grupo… Hay que ponerse en marcha y reanudar la tarea con espíritu renovado. Seguro que hemos recargado las pilas y vamos a poder con todo.

Es momento de reencuentro con los compañeros, con los alumnos, con los hermanos de comunidad… Y también es tiempo de acogida: de ese compañero nuevo, quizá venido de lejos, que se siente un poco solo o desorientado; de ese desconocido que se deja caer por la parroquia buscando algo que ponga un poco de luz en su vida o alguien con quien compartir su fe y su caminar; de ese vecino recién llegado al barrio al que nos encontramos por primera vez. Es tiempo de acoger con los brazos abiertos, de estrecharnos un poco, de disponer un nuevo sitio para un hermano más.

Es tiempo de emprender con decisión nuevos proyectos, marcarnos objetivos, afrontar retos más difíciles, ponernos metas más lejanas…

Y, hoy más que nunca, es tiempo para la esperanza. Para elegir la esperanza, porque Jesús está con nosotros.

ECO

(Equipo de COmunicación)

Nota: desde el ECO queremos daros las gracias por vuestras colaboraciones en este número de la revista, en las que nos compartís las intensas experiencias vividas este verano en muy diferentes lugares, ámbitos y situaciones. ¡Gracias por compartirlas, nos enriquecen a todos!

EditorialEditorial,

Casi sin darnos cuenta se nos acaba el curso. Casi de repente, nos hemos visto envueltos en una vorágine de exámenes, evaluaciones, cierre de actividades y remate de enredos varios en los que nos hemos metido de lleno durante el curso, pero de los que estamos a punto de salir.

Queda una sensación un poco contradictoria, tal vez agridulce o incómoda por las cosas que nos hubiera gustado hacer y a las que no hemos llegado; por los objetivos que se han quedado a medio cumplir, la tarea que no hemos tenido tiempo de terminar. O, a lo mejor, no. Quizá de satisfacción y plenitud por los logros conseguidos, por el trabajo bien hecho, por el deber cumplido.

Y ahora, ¿ahora qué?

Es tiempo de disfrutar de un merecido descanso, con la familia, con los amigos, con los nuestros…; de volver al “terruño”, quizá, del reencuentro con las raíces; tiempo para recobrar fuerzas, recargar pilas y reeditar ilusiones; es momento de fundirnos un poco con esa Naturaleza tan castigada y sentirnos vivos frente al mar, en la cima de una montaña o desentrañando un bosque. Tal vez, por qué no, sea momento de cumplir algún viejo sueño…

Y es tiempo de agradecimiento. De gratitud por lo vivido en el curso, por lo que hemos aprendido, por el camino compartido, por las personas que hemos conocido y aprendido a amar.

También es tiempo de despedida y de envío. Alfonso, nuestro querido párroco todos estos últimos años, nos deja. Ha recibido el encargo de su congregación de los Misioneros del Espíritu Santo de trasladarse a otra comunidad, en Panamá. Estamos seguros de que allá donde va, en esas otras tierras, seguirá derramando su amor, su vocación misionera y sus muchos dones entre los hermanos que tienen la suerte de recibirle, como durante tanto tiempo lo ha hecho con nosotros. Y aunque sabemos que seguiremos unidos de alguna manera, le vamos a echar mucho de menos.

Alfonso, lo que nos surge del corazón es un enorme “gracias”. Gracias a ti por todo lo que nos has regalado; y gracias al Padre por haberte puesto en nuestro camino. Te deseamos todo lo mejor en tu nueva etapa y que se cumplan todos tus sueños. Hasta siempre. Te queremos.

Y, siempre, es tiempo para la esperanza.

ECO (Equipo de COmunicación)

Editorial

En diciembre pasado echamos a andar. Gracias a vuestra buena acogida y vuestra participación en ir construyendo la revista, queremos seguir dando pasos juntos, aún tambaleantes pero ilusionados. Y aquí estamos de nuevo con vosotros, en otro de los momentos importantes del año; en plena Cuaresma, a punto de vivir el acontecimiento central de nuestra fe: la Pascua de Jesús.

En la Cuaresma se nos invita a prepararnos, a hacer un “alto en el camino” para mirar por el espejo retrovisor y repasar el camino recorrido. Se trata de hacer una “revisión y puesta a punto”, algo así como la ITV de nuestra vida de creyentes; de examinar nuestra vida cotidiana a la luz del Evangelio.

Es tiempo de penitencia y conversión, pero no solo de una manera ritual, plagada de gestos externos, ayunos, vigilias… Tiene que ser una conversión sincera, desde dentro, desde las convicciones del corazón. Tratemos de vivirla con autenticidad y con la alegría de estar seguros que Jesús nos acompaña en la vida de cada día.

Y tratemos de vivirla también dejándonos interpelar por nuestro lema parroquial: con esa «misericordia entrañable» -de las entrañas- que es amor, bondad, comprensión, ternura; con esa misericordia cotidiana, en lo más ordinario de la vida, que nos compromete a entregar algo de nosotros mismos a quien nos necesita; con esa misericordia revolucionaria que es creadora de fraternidad, que puede transformar la realidad y crear un mundo más fraterno.

ECO (Equipo de COmunicación)

Editorial

Estrenamos un nuevo medio para facilitar la comunicación entre todos los que nos sentimos parte de la Parroquia de Guadalupe.
Un nuevo espacio donde conocer la crónica de lo que ha pasado en nuestro entorno y el calendario de lo que vendrá; una ventana abierta al otro donde descubrir necesidades, ofrecer nuestras capacidades y recibir de los demás;  una llamada a movilizarnos ante la injusticia y ponernos siempre al lado del más débil;  un ámbito más allá de nuestro sitio habitual en el banco de la iglesia o de la zona de confort en nuestras comunidades; en definitiva, un lugar donde mostrar una Iglesia abierta, viva y comprometida con el mundo de hoy, que se enreda por la misericordia, al estilo de Jesús de Nazaret.
Esta publicación nace sin nombre para que, entre todos, escojamos aquel que mejor refleje nuestra voluntad de seguir caminando juntos.
Para hacer tu propuesta, participa en la encuesta, y en la próxima revista de marzo os las presentaremos.
Contamos con cada uno de vosotros.
Dejaos enredar por el Espíritu.

ECO
(Equipo de COmunicación)