ONGd DyS

Os presentamos a continuación un resumen de algunos de los proyectos ejecutados en este último año gracias a la ayuda de los socios de Dignidad y Solidaridad. Durante los últimos meses hemos estado recibiendo comentarios de las asociaciones con las que trabajamos. Muchos de los proyectos ya se han terminado y queríamos compartir con vosotros, a través de la revista digital, la información y agradecimientos que muchos de ellos nos envían.

 Kelele (Uganda)

El proyecto de Kelele tenía como objetivo dotar de agua y salud a las aldeas de Kimya y Kihogo, mediante la construcción de letrinas comunitarias/individuales.

A finales del verano nos informaron desde Kelele de que han podido terminar de construir las letrinas pese a las restricciones de movilidad que se han ido repitiendo todo el año. Nos han mandado unas fotos y el agradecimiento de todas las familias de Kimya y Kihogo. Como se puede ver en el fondo de la imagen, las construcciones tienen dos puertas, una es la letrina propiamente dicha y la otra es un sitio para poder lavarse; algo muy necesario hoy en día con la situación actual. Respecto a sus trabajos en educación, nos comunicaron que han hecho una gran campaña de concienciación y han repartido jabón y mascarillas. Han estado trabajando con todos los profesores para poder ir casa por casa de cada alumno y dar clase para que no pierdan lo aprendido.

Kukua (Zanzíbar)

La finalidad principal de Kukua es la prevención del abuso infantil en Zanzíbar, y tiene varias ramas de actuación:

  • Safe Walks, que enseña educación vial para evitar accidentes infantiles;
  • Safe Cities, que trabaja con la población para crear entornos seguros, inclusivos y sostenibles;
  • Safe Kids, cuyo bjetivo es capacitar a la comunidad educativa en la prevención, detección y respuesta ante casos de abusos físicos, psicológicos y sexuales a los niños. La financiación ha ayudado a crear este plan de formación.

Anidan (Kenia)

Anidan tiene una casa de acogida en la isla de Lamu, Kenia.    El proyecto presentado perseguía el abastecimiento de alimentos mediante la ampliación de la huerta de esta casa de acogida. En ella hay 280 niños y adolescentes, muchos de los cuales tienen régimen de comidas completas. La gestión de esas comidas supone un reto, ya que se depende de la oferta del mercado, que se ha visto afectada por el covid. Por eso este año han decidido ampliar la huerta para poder aumentar la producción y la diversidad de cultivos. La mejora de la huerta ha permitido complementar la dieta del comedor con una mayor cantidad de frutas y verduras.

Mary Ward

La Fundación Mary Ward nos pidió colaboración para poder aumentar la escuela primaria Loreto Buswelu de Tanzania, de forma que se pudiera garantizar el acceso a la educación de los niños y niñas de familias sin recursos. En concreto, solicitaban una ayuda para adquirir mobiliario para el aula. En enero comenzó un nuevo curso en la escuela en el que por primera vez tenían una clase de 5º grado. Algo muy positivo que nos indica que la escuela hace una gran labor y que los niños mantienen sus estudios. Ese nuevo grado necesitaba una clase, mesas y pupitres y por eso se pusieron en contacto con nosotros. Os dejamos la foto de esta nueva aula, como veis ya llena de vida.

Por último, y como en años anteriores en estas fechas, se ha abierto la nueva convocatoria de Dignidad y Solidaridad de ayuda a la financiación de proyectos de cooperación al desarrollo 2022. Esperamos recibir a lo largo del mes de noviembre (antes del día 22, que es la fecha límite) las nuevas propuestas para el próximo ejercicio.

Por ello, aprovechamos estas páginas para que os pongáis en contacto con nosotros si conocéis alguna asociación que pueda estar interesada en presentar una propuesta.

Para cualquier duda sobre la convocatoria podéis dirigiros a dys@parroquiadeguadalupe.com.

“Mucha gente pequeña, haciendo cosas pequeñas,
puede cambiar el mundo”

dys@parroquiadeguadalupe.com

Es la ONGd de la parroquia: colabora, participa, hazte socio.

 

Acerca del vi Capítulo de la Provincia de México

Entiendo que el objetivo de este Capítulo Provincial era apuntar caminos para seguir construyendo con esperanza la vida y la misión en nuestra Provincia acogiendo las mociones recibidas en el XVII Capítulo General. Para acometer esta tarea nos reunimos en Valle de Bravo veintitrés MSpS durante dos semanas y contamos con la presencia de seis laicos durante algunos días. Comparto con todos vosotros  tres impresiones personales de esta experiencia.

En primer lugar, me alegra y emociona la capacidad de generar ideas y reflexiones que logramos cuando entretejemos nuestras diferencias y liderazgos, cuando los compartimos y los integramos para el bien mayor. En muchas ocasiones tenía la sensación de que el Capítulo era como una gran conversación donde las distintas voces y perspectivas, en un juego continuo de conexiones, encuentros y provocaciones, iban alumbrando algo nuevo. Como sucede en una buena conversación, en el intercambio de conocimientos, intuiciones, propuestas, discrepancias, matices y síntesis, poco a poco nos dábamos cuenta de algunas claves que daban sentido al conjunto y nos ayudaban a repensarlo. Hacia el final del Capítulo me parecía tener una radiografía actualizada de nuestra situación provincial. Y, a pesar de las graves preocupaciones y apuros que el realismo nos impone, creo que todos terminamos esperanzados ante el camino que tenemos por delante. Me parece que eso es signo del Buen Espíritu.

En segundo lugar, y fruto de las reflexiones capitulares, enfoco con una nueva perspectiva nuestra vida religiosa. Ésta, cada vez más, es una interacción de sujetos autónomos, permeados por la cultura de nuestra sociedad individualizada. En esa interacción negociamos nuestros modos personales de asumir la identidad carismática y la pertenencia común. Que esa interrelación sea evangélica o no, es otra cosa, es innegable que existe, y en ella se juega todos los días nuestra consagración, comunión y misión.

Caminando hacia la conversión ecológica

Toda la experiencia que tenemos respecto a la ecología en la comunidad Shekiná nace, desde el principio, del convencimiento de que nuestro estilo de vida, nuestras decisiones como consumidores, nuestra cotidianidad, son importantes en el seguimiento de Jesús. Todo es una consecuencia de nuestro deseo de colaborar humildemente en la construcción del Reino. En este proceso nos han iluminado algunas reflexiones que nos han permitido considerar nuestra tierra un sacramento del amor de Dios. También han sido relevantes los testimonios de otros amigos de camino y una, cada vez mayor, experiencia de contemplación en la vida de la comunidad.

Queremos cuidar la naturaleza, la tierra, como expresión del amor de Dios La tierra como Sacramento, porque nos habla de Él y que nos hace hermanos de una propiedad que es de todos. Y también cuidarla por justicia, porque todo el daño que realizamos sobre la tierra es, al final, un daño sobre nuestros hermanos más pobres.

Han sido y son siempre, como indicamos a continuación, cosas pequeña basadas en sueños grandes; por ejemplo, empezar a realizar compras de cercanía, participar en un pequeño huerto urbano juntos  hacer compost en el barrio o consumir de forma compartida cestas e verduras ecológicas consumir cestas de verduras ecológicas. Son pequeños gestos impuros e imperfectos basados en nuestro deseo de cuidar «la casa común», expresión de la encíclica «Laudato Si» del Papa Francisco que tantas luces nos ha dado.

Algunas experiencias destacadas.

Mochila para las cenas. Desde hace más de 20 años decidimos, comprar una mochila con vasos, platos y cubiertos reutilizables que nos permitieran cenar juntos con la comida que aportara cada uno pero sin producir residuos o generando la menor cantidad posible de ellos.  Un paso pequeño, pero con los años se ha ido consolidando y se ha convertido en un hábito comunitario que ya forma parte de nosotros mismos y de nuestra historia.

Participar en el Huerto de Manoteras (2014). Hace ya casi siete años comenzamos a participar en el huerto del barrio con un bancal. Ha sido y sigue siendo una experiencia muy rica trabajar con las manos y trabajar la tierra. Hemos aprendido muchas cosas:  a ser más conscientes de los ciclos anuales de los alimentos, a saber qué productos plantar para que la tierra no se empobrezca y a trabajar juntos en un proyecto común con más personas del barrio. Y hemos ayudado a que otras personas también puedan tener su trozo de tierra para cultivarla y trabajarla.

Eco-Pascuas. También han sido muy enriquecedoras las dos pascuas que hemos celebrado en Valladolid, en las Cortas de Blas (https://cortasdeblas.org/). Hemos celebrado la Pascua, el paso de nuestro buen Padre-Dios por nuestras vidas en contacto con la naturaleza Y ello nos ha permitido conocer y apoyar  el trabajo que se realiza en esta comunidad de Valladolid inspirada por la Espiritualidad Ignaciana.

Consumo responsable.  Intentamos consumir productos de Comercio Justo, por ejemplo, café. Hemos participado en grupos de consumo y asociaciones de consumidores en el barrio de Hortaleza. Son muchos los cambios: reparamos y reutilizamos; minimizamos residuos y los reciclamos; compramos y vendemos productos de segunda mano; intentamos hacer compras de cercanía; utilizamos racionalmente la impresora y seleccionamos medios de transporte menos contaminantes para intentar compensar las emisiones de CO2. Todo ello dentro de nuestras posibilidades y tratando de vivirlo con alegría y paz.

Lunes sin carne.  También hemos revisado nuestra dieta e intentamos comer cuidando el planeta y nuestra salud. Así, nos hemos animado a preparar y probar, al menos uno o dos días a la semana, recetas de platos sin carne. Y compartimos menús.

Transporte. Aunque señalamos en el punto relativo al consumo nos hemos acostumbrado a compartir coches para ir a las reuniones o encuentros y procuramos utilizar el transporte público o ir andando a las reuniones en Guadalupe. Estas experiencias nos han enriquecido y van formando parte de nuestro quehacer cotidiano.

Comprar sin plásticos. También hemos dado pasos a la hora de realizar la compra semanal y usamos bolsas re-utilizables para la compra de fruta, verdura….; evitamos en la medida de los posible los envases de plástico y compramos productos a granel cuando se puede. Somos conscientes de que queda camino por recorrer, pero queremos caminar y crecer en esta dirección.

Despedida con mucho cariño

El pasado día 21 de febrero, Fernando, nuestro párroco, anunciaba la disolución del coro de misa de 11 como tal grupo coral. Sí. El coro Ibermex / José María Peña, el que animaba con sus voces las eucaristías dominicales de las 11, se deshace. Seguirán prestando su servicio a la asamblea, pero de forma individual y con su entusiasmo de siempre por los cantos litúrgicos.

Ya veo la cara de José María, nuestro Dire, oyendo cantar a “sus chicos del coro” esos “horripilantes” cantos populares. Él, que era un enamorado de la música polifónica. Tenía un oído y un gusto especiales. Y mucho tesón.

Al oír el aviso de la disolución del coro a más de uno se le humedecieron los ojos. La película de la vida del coro y de sus distintos componentes pasa por delante de nuestras retinas. Todos los momentos vividos en este grupo y con esta gran familia. Una intensa vida.

Recuerdo la acogida a los nuevos y las mil y una celebraciones: funerales, muchos –de miembros del coro, de familiares, de allegados a nuestra asamblea de misa de once…-. Y bodas, de plata, de oro; 25º aniversario del Coro Ibermex, fundado por el P. Pancho en 1966, y tantas otras…

Pasan por mi memoria rostros y voces. Muchos… ¿Cuántas personas habrán pasado por el grupo en estos años?

Evoco también nuestras convivencias de fin de curso; celebraciones de Santa Cecilia; mini retiros en el salón parroquial. Y ¿cómo no recordar cómo terminaban siempre nuestras cenas o comidas: compartiendo croquetas, tortillas, pudings, asados, filetes empanados, guacamole, tartas, arroz con leche… y vino, ¡que no falte el vino! Y los cantos, poemas y risas de colofón.

No olvido los ensayos, de 9 a 11 de la noche y, posteriormente, de 10 a 12 de la mañana… ¡con el frío que hace en esa cripta! Y los bancos, duros…

Y vienen a mi memoria los festivales de villancicos en Navidad; Algunas salidas: a la Residencia de Sacerdotes San Pedro, a San Francisco el Grande, a la Magistral de Alcalá de Henares, a Lillo (Toledo)…

Hubo también momentos duros y difíciles. Varias veces estuvo el coro a punto de deshacerse, pero, con muy buena voluntad y ánimo, y ayuda de arriba…  siempre salió a flote.

Y ahora, un maldito virus, una pandemia demasiado larga y costosa de remontar, unida a la edad y frágil salud de muchos de nuestros cantores, han venido a cerrar un ciclo grande de servicio en la parroquia.

Es Ley de Vida. Hay que ir cerrando etapas. Y abriendo nuevos horizontes para todos,  más serenos, menos estresantes.

Seguro que desde allá arriba, Inmaculada, nuestra Madre Superiora, estará preparando alguna de sus populares coplillas en las que resumía con su ingenio el curso o el evento que fuera. Aquellas estrofas mal rimadas y a duras penas encajadas con la música del “Carrasclás” o “Clavelitos”, pero que nos hacían pasar un rato estupendo.

¡¡Muchas gracias a todos los cantores por vuestro servicio a la asamblea de misa de 11!! ¡¡¡Muchas gracias por permitirnos formar parte de la vida de ese gran grupo formado por Coro, Liturgia, cónyuges y simpatizantes!!!

Laura Ramos

Conoce a José Luis MSpS

José Luis Fernández de Valderrama Ferrero

¿Dónde naciste y como fue tu infancia?

Nací en Haro, La Rioja, el 9 de mayo de 1955. Mis padres ya regresaron a Casa y tengo tres hermanas mayores que yo. Viví una infancia sencilla y feliz, arropado por una familia cristiana, austera y trabajadora; me sentí querido y hasta un poco mimado por ser el pequeño varón de la familia, y disfruté las relaciones y juegos de la cuadrilla de amigos.

¿Desde cuándo conoces a los Misioneros del Espíritu Santo, cuándo y por qué quisiste ser uno de ellos?

A los 11 años me fui a estudiar como interno en el Colegio que tenían los Misioneros del Espíritu Santo en Calahorra (La Rioja), y allí estuve 6 años hasta terminar el bachillerato. Conocí el Colegio porque un hijo de un compañero de trabajo de mi padre estaba en la Congregación. Era un Colegio nuevo, estupendo, con muchas instalaciones deportivas y muy atractivo.

Fueron años muy ricos, de vivir, gozar y sufrir los múltiples aprendizajes que se dan en un internado. El ambiente era muy bueno y la atención, cuidado y acompañamiento de los MSpS estupendos, por lo que, a pesar de los avatares de la adolescencia, vividos además relativamente lejos de la familia, fue una época muy feliz.

Y en medio de dichos avatares me fui encontrando con Jesús de una manera nueva, gracias a la Palabra y al testimonio de varias personas y amigos. Y en el diálogo y caminar con el Señor fui experimentando su llamado a seguirle en la Congregación. Así, a los 17 años, junto con otros dos compañeros, volamos a México para ingresar al Noviciado de nuestra Congregación.

¿Dónde estabas y que hacías el año pasado por estas fechas?

Estaba en la comunidad de MSpS que atiende el Templo de María Madre de la Iglesia en la colonia de Huexotitla, en la ciudad de Puebla (México), acompañando especialmente la pastoral de adultos y el caminar de las comunidades.

¿Qué es lo que más te ha sorprendido de la Parroquia de Guadalupe de Madrid y de la ciudad de Madrid?

En primer lugar, tengo que decir que llegar a Guadalupe es como volver a casa después de 26 años. Aquí fui ordenado sacerdote el 11 de diciembre de 1982 y compartí la vida con la comunidad hasta 1995. Fueron años muy intensos y de gran riqueza para mí, creo que conformaron al hombre que hoy soy.

¿Qué esperas de esta nueva etapa en Madrid?

De momento me encuentro en clave de “re”: re-encuentro, re-conocimiento, re-ubicación, re-adaptación, re-inculturación … Estoy contento de volver a encontrarme con tantas personas queridas y, cómo no, disponible para seguir compartiendo con toda la Comunidad la fe, la vida y el compromiso en el seguimiento de Jesús.

Si pudieses elegir, ¿cuál sería tu profesión ideal?

Me temo que repetiría… Aunque me gustan la arqueología, las bibliotecas, la enseñanza…

¿Qué pequeño placer de la vida te hace más feliz?

Leer.

¿Qué persona (famosa o no) te inspira mucho?

Me sigue seduciendo Jesús de Nazaret.

¿Qué superpoder elegirías tener?

Hacer siempre el bien.

Algo que te produce miedo.

La violencia.

¿Un libro que recomendarías a todo el mundo?

La Biblia.

¿Tienes alguna peli favorita?

Ahora mismo no.

¿Una canción o álbum de música a la que estés enganchado últimamente?
¿Un álbum de música que te haya marcado?

Me gusta mucho el Jazz.

¿El Padre, el Hijo o el Espíritu Santo?

La Trinidad y si tengo que escoger, el Padre.

Tu personaje y tu versículo favorito de la Biblia.

El padre de la parábola del hijo prodigo; los versículos, Juan 3,16 (“Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único para que tenga vida eterna y no perezca ninguno de los que creen en él.”) y Hechos 10,38 (“Me refiero a Jesús de Nazaret , ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.”)

¿Qué situación/conflicto/problema del mundo te duele especialmente?

La violencia, la injusticia y la desigualdad.

¿Dónde te resulta muy fácil encontrarte con Dios?

En la Palabra, en la Eucaristía y en el acompañamiento personal.

¿Lo más top que has aprendido de Jesús?

La libertad, la misericordia y pasar por la vida haciendo el bien.

¿Qué es lo que más te gusta de Guadalupe?

Lo que es y lo que quiere ser.

¿Canción favorita de misa?

Muchas, por ejemplo: No adoréis a nadie más que a Él…