Por la compasión a la esperanza

El sábado 12 de noviembre celebramos en Guadalupe el Foro Parroquial, preparado y animado este año por el Grupo de Acción Social (G.A.S.) de la parroquia, en consonancia con el lema parroquial, “elige la esperanza, yo estoy contigo

El Foro parroquial es un espacio importante para llevar a nuestra vida comunitaria  lo decidido en la Asamblea parroquial de febrero de 2014, en la que conmemoramos los 100 años de los Misioneros del Espíritu Santo y los 50 años de nuestra parroquia y nos planteamos las líneas parroquiales a seguir. Es un momento de reflexión, corresponsabilidad y participación parroquial, al que están invitadas todas las comunidades, para compartir nuestras ideas y propuestas, escucharnos y meditar lo que Dios nos propone como andadura, a nivel personal y comunitario.

El encuentro de este año, “por la compasión, a la transformación interior y a la esperanza”, giró sobre dos ejes principales: los proyectos solidarios y las experiencias de los voluntarios de las asociaciones que apoya el GAS, presentes en el Foro, que compartieron con nosotros en pequeños grupos de trabajo, y la propuesta que nos hizo la artista Alejandra Corral, que nos acompañó también en este encuentro, para que participáramos en su proyecto “Golden Red”.

Alejandra Corral fue la creadora hace año y medio del proyecto solidario “Lágrimas Negras”, en el 2.500 mujeres de 40 países contribuyeron a bordar un tapiz, hecho con cañamazo e hilo, que representaba las lágrimas vertidas en el mundo por la violación de los derechos humanos de las mujeres. Por su parte, “Golden Red”, es un proyecto artístico sobre la compasión, abierto en esta ocasión no solo a la colaboración de las mujeres, sino también de los hombres. Su objetivo es concienciar a la sociedad  sobre el sufrimiento y el dolor ajeno y, concretamente, sobre la trata de personas.

El Foro fue muy dinámico y fructífero, tanto por lo que se compartió y debatió en los grupos, como por el trabajo final. Conocimos las diferentes problemáticas con las que se enfrentan las asociaciones cada día y respondimos también a tres preguntas personales, sobre cómo nos  llevaba la esperanza a la compasión, qué situaciones en nuestro entorno inmediato nos movían a la compasión, a la esperanza, o a la desesperanza, y de qué manera lo vivido ese día en el Foro suscitaba nuestra esperanza.

El resultado de esta reflexión y trabajo lo plasmamos después en “Golden Red”,  que puso a prueba nuestra imaginación y creatividad, confeccionando círculos y óvalos de papel de diferentes colores y texturas, que luego se plastificarán y unirán con anillas, para formar una red articulada. Esta red se expondrá luego en forma de iglú o tipi indio.

Y todo lo vivido y experimentado durante esa mañana lo llevamos después a la oración con la que terminamos el Foro, en forma de una frase de acción de gracias que resumía nuestra reflexión.

Es una pena que este año este encuentro no haya estado tan concurrido como otras veces.

“Señor, he dejado confiadamente mi vida en tus manos, porque sé de quién me he fiado. Toca mi corazón y hazlo compasivo y misericordioso, como el tuyo, para que palpite al tiempo y en el tiempo de mis hermanos necesitados, formando un “nosotros” fraterno y universal, en el que ningún dolor nos sea ajeno”.

Sol Valero de Bernabé (Comunidad GO)

Cómo llegué a Guadalupe

Me gustaría poder recordar qué día fue aquel de la primera misa en Guadalupe. La fecha merecería en mi vida un aniversario, un evento, como se dice ahora para cualquier cosa, no sólo por la parroquia sino porque hacía casi cuarenta años que no pisaba una iglesia por mi propia voluntad. En realidad, mi religiosidad había terminado con mi niñez. No había sido más que una creencia infantil, de portal de Belén y traje de primera comunión.

Era verano y lo que luego sabría que se llama la cripta estaba muy mermada de asistencia. Yo era un intruso, y anticipaba que en cualquier momento alguien se iba a dar la vuelta para preguntarme qué hacía allí. Bajé la escalera con esa sensación de temor. Algo buscaba desde hacía tiempo, porque ahora me pregunto que si uno tiene la boca seca busca agua para beber, no necesitamos que nadie nos lo explique, pero la sed espiritual ¿cómo nos enteramos de qué manera se reconoce y se sacia? No estaría mal una campaña institucional. Sí, sentía temor y algo parecido a una sensación de derrota: me había sentido tan autosuficiente y capaz, y ahora estaba ahí, a la puerta llamando, esperando que me abrieran. Un texto encontrado en internet me había servido de localizador de parroquia, de la que no tenía más que el vago recuerdo de ver de pasada, cuando mis tíos de Prosperidad me llevaban a los caballitos. Era “la iglesia del sombrero mejicano”. Aquel texto, escrito para una vigilia de Pentecostés decía:

Apostamos por ser Iglesia que festeja con Dios y con Dios sonríe, para contagiar con buen humor una mirada que llena de color la historia.

Cuate, aquí hay tomate, dije yo.

De aquella misa veraniega recuerdo, además del corazón en la garganta, el calor, los ventiladores, los bordados coloridos, los abanicos, todo creaba un aire a misa tropical, lejana, que me agradaba. Me sorprendieron los silencios, y que en medio de ellos alguien se lanzaba a hablar, y las canciones de sabor setentero. Mocedades, sonido Torrelaguna. El sacerdote –no le he vuelto a ver ni sé su nombre, pero gracias-, ignorante de contar entre sus parroquianos con una oveja recuperada, pronunció una homilía alegre y llena de amabilidad. Me iba relajando, como un baño cálido. Allí no había oros, ni ricos cálices, ni patenas. Era todo cacharrería. Y de repente una canción nos hizo a todos, cura con micrófono en mano incluido, movernos suavemente, mecernos un rato. Ven Espíritu de Dios, sobre mí. Bueno, se había tomado su tiempo pero estaba en camino.

Luego llegaron las misas de una. Nacho, tan joven, el coro, Ana, Juanjo, Consuelo… Descubrí lo que era el “equipo de liturgia”, y que escucharlos era, casi, tan gozoso como a aquel misionero chaval experto en dogmática que nos tenía a todos con los cinco sentidos puestos y el corazón en vilo. “Muchas gracias, nos has hecho mucho bien” –le dije, emocionado, en su despedida. “¿De verdad?”, contestó. Y se rió como un niño.

Tengo que recordar también a Rogelio. El curso de Vaticano II por el aniversario. Fue un curso invernal y ameno. “Este es un documento que deberían leer todos los cristianos”, dijo con ese pequeño tomo en la mano levantada hacia el cielo helado del salón. Hablaba con inteligencia y dominaba la ironía, a veces nos hacía reír. Corrí a comprarlo. Yo, que había hecho una transición por el budismo, pude leer a propósito de esa fe oriental: también esas religiones contienen semillas de verdad, que la Iglesia reconoce, capaces de disponer a los hombres para la recepción del Evangelio. ¿Se puede decir más bonito? La verdad es que Los Padres Conciliares tuvieron puntería conmigo.

No mucho tiempo después conocí a Miguel. Coincidimos fuera de la parroquia. Había llegado al centro de personas sin hogar donde trabajo ofreciéndose para dirigir un taller de meditación –traía paz- a nuestros albergados. Estuvimos hablando, y pude compartir con él mi experiencia espiritual, que entonces me gustaba tanto relatar. Le conté cómo iba mi recepción del Evangelio pero también le confesé que echaba de menos la meditación. Entonces, con esa voz, me dijo: “en mi parroquia nos reunimos los jueves para meditar”. Levanté las cejas, incrédulo. “¿En tu parroquia? Pero qué parroquia es esa a la que vas?”. ¿Casualidad? Estuve acudiendo dos años, bajábamos al salón 0, nos quitábamos los zapatos y pisando descalzos el terrazo, nos sumergíamos en su cálido silencio. Buscadores del Espíritu, como dijo Pilar. Junto con el salón 0 descubrí también, de paso, el edificio contiguo con todos sus salas, capillas, salones, laberintos y recovecos llenos de grupos que van y vienen, cantan, se abrazan y se ríen, reparten, comparten, organizan de todo, algo así como el Reino con las puertas abiertas: Puerto Rico, 1. Creo que a fecha de hoy no he terminado de enterarme de todo lo que contiene.

Se me acaba el espacio y no he hablado de la Pastoral de Adultos. Admirado estoy de tanta generosidad. “¿Pero todo esto es gratis?” le dijo alguien a Fer, bromeando.

“Gratis lo recibimos, gratis lo hemos de dar”

contestó. ¿Qué más puedo añadir?.

Ahora, contemplado en perspectiva, sentido y reflexionado para escribir estas líneas, siento todo lo vivido hasta hoy como una experiencia de Dios… Pero qué tontería acabo de decir, ¿qué otra clase de experiencia podía ofrecer, si no, una iglesia? Gracias, Señor.

Blas Gil del Olmo

(Blas Gil del Olmo forma parte del proceso de Formación Básica de Adultos)

Religiones por la paz y la acogida

El 17 de noviembre tuvo lugar en la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe un acto interreligioso convocado por las principales religiones con presencia en Madrid y apoyado por una diversidad de grupos, comunidades de base y asociaciones ecuménicas. La iniciativa había surgido meses atrás cuando la situación de los refugiados que huían de la guerra en Siria era cada vez más dramática. A la vez, el terrorismo y la violencia seguían dejando huella en distintos lugares, poniendo en evidencia planteamientos fundamentalistas, intolerantes y también intereses económicos, políticos y estratégicos.

Las personas que estuvimos en el origen de esta iniciativa teníamos claro que la voz de las religiones era necesaria para mostrar lo que es genuino de ellas y que expresamos en el manifiesto presentado en la Mezquita Central de Madrid en el mes de junio:

“Encontramos en la religión la fuerza para promover una cultura de la acogida y la hospitalidad, de la mediación, el diálogo y la reconciliación, en la que la paz sea el fruto perenne de una justicia que anhelamos junto con todas las personas de buena voluntad que sueñan para sus descendientes un mundo mejor”.

En la segunda celebración, en noviembre, hemos querido acercarnos a la realidad de personas que son o han sido emigrantes y refugiadas o que están recibiendo directamente en sus templos y asociaciones a personas que llegan huyendo del hambre, la guerra y la injusticia.

En un clima de oración con canciones sobre la Esperanza, o sobre el hecho fundamental de que “todos somos hermanos”, interpretadas por uno de los coros de la parroquia, por dos hermanos de la Mezquita de Tetuán o por el coro de la Comunidad Bahá’í, fuimos conociendo testimonios y experiencias y reflexionando sobre los prejuicios tan extendidos contra las personas emigrantes y refugiadas, y sobre los retos que se nos plantean individualmente y como grupos, comunidades, iglesias…

En la mesa redonda participaron Rut y Shayma, musulmanas, “son las personas verdaderamente implicadas en la religión las que tienden lazos hacia las otras religiones”; Nicole, emigrante de la República Democrática del Congo, acogida por la Asociación Karibu después de una auténtica peripecia para huir de las redes de trata y explotación de su país. Fue un testimonio sobrecogedor. Farid, iraní que vive en España desde hace años, es miembro de la religión bahá’í, compartió con nosotros su lucha para “no sentirse extranjero” al llegar a España. Cerró la mesa redonda Vladimir, presidente de la Asociación ecuatoriana Rumiñahui que insistió en la importancia de la cohesión social entre emigrantes y nativos.

Unas doscientas personas asistieron y abarrotaron el Salón de Actos, tanto de los distintos grupos y comunidades de la parroquia y como de muy distintos lugares y de las confesiones y grupos convocantes. La acogida y el apoyo de Fernando desde que iniciamos la preparación hasta el último momento fue magnífica y valorada por todos los organizadores.

El proceso de preparación del acto de la Mezquita, del manifiesto y de este último de noviembre ha supuesto también algo muy enriquecedor para todos los que hemos participado desde el comienzo en él: desde la diversidad y con poca experiencia de trabajar juntos,  con muchas reuniones y sobre todo con mucho intercambio de mensajes de correo electrónico, hemos ido tejiendo una base de entendimiento y confianza que nos ha permitido unirnos en una iniciativa con la que todos estábamos de acuerdo, aunque tengamos distintos puntos de vista en otros temas.

Termino con un párrafo del discurso del Papa Francisco a los Movimientos Populares del pasado mes de noviembre que tuve ocasión de escuchar directamente:

Hago mías las palabras de mi hermano el Arzobispo Hieronymus de Grecia: «Quien ve los ojos de los niños que encontramos en los campos de refugiados es capaz de reconocer de inmediato, en su totalidad, la “bancarrota” de la humanidad» (Discurso en el Campo de refugiados de Moria, Lesbos, 16 de abril de 2016) ¿Qué le pasa al mundo de hoy que, cuando se produce la bancarrota de un banco de inmediato aparecen sumas escandalosas para salvarlo, pero cuando se produce esta bancarrota de la humanidad no hay casi ni una milésima parte para salvar a esos hermanos que sufren tanto? Y así el Mediterráneo se ha convertido en un cementerio, y no sólo el Mediterráneo… tantos cementerios junto a los muros, muros manchados de sangre inocente

Las confesiones religiosas convocantes han sido:

Comisión Islámica de España (UCIDE), Comunidad Bahá’í de España, Comunidad Judía Reformista de Madrid, Iglesia de la Comunidad Metropolitana, Iglesia Evangélica Española (IEE), Iglesia Siria Ortodoxa, Vicaría de Pastoral Social del Arzobispado de Madrid de la Iglesia Católica Romana, Asociación para la conciencia de Krishna (Hare Krishna), Centro Budista Shambhala de Madrid

Asociaciones y grupos que apoyan: Asociación Arco Forum, Asociación Ecuménica Internacional (IEF), Asociación Éxodo para la transformación social, Comisión diocesana de Justicia y Paz, Arzobispado de Madrid de la Iglesia Católica Romana,  Comunidad de Sant Egidio, Cristianas y cristianos de base de Madrid,  Movimiento de los Focolares, Plataforma Evangelio, Justicia y Derechos Sociales,  Redes Cristianas.

Raquel Mallavibarrena, Comunidad Base de la PA.

Servicio de Escucha

En la vida atravesamos, en ocasiones, por momentos, o etapas en las que parece que la misma vida se nos viene encima. Duelos, problemas laborales, problemas personales, dificultades de pareja, de familia, enfermedades propias o de quienes rodean… Situaciones duras en las que a veces no encontramos en nuestro entorno cercano el ambiente necesario para descargar nuestra alma, para encontrar la paz perdida, para objetivar el problema que nos agobia.

La Parroquia ofrece un servicio de escucha para ayudarnos en esos momentos. Voluntarios debidamente preparados te van a ofrecer una acogida incondicional, empatía y fundamentalmente escucha.

Si crees que podemos serte útiles, llama a la Parroquia, y pregunta en secretaría por el Servicio de escucha. Pronto alguien se pondrá en contacto contigo para acordar un encuentro, y a partir de ahí avanzar hacia esa sanación que necesitas.

Puedes descargar más información pinchando aquí.

 

 

MSpS. Renovación de votos

En la fiesta de Pentecostés y en la Navidad existe la costumbre en la Congregación de los Misioneros del Espíritu Santo de hacer explícita ante la comunidad eclesial la Profesión religiosa que hicimos al terminar nuestro Noviciado, primero temporalmente, por un año o dos reiterados, y después de un tiempo razonable, actualmente antes de recibir el Sacramento del Orden (diaconado), de manera definitiva o “perpetua”.

La profesión religiosa que implica los votos de pobreza, castidad y obediencia, según el tenor de nuestras Constituciones, que contiene las normas que nos rigen, es una manifestación ante la Iglesia, representada por nuestro Superior Mayor y delante de la Comunidad religiosa y eclesial, de nuestra decisión de seguir “radicalmente” a Cristo sacerdote y víctima, pobre, casto y obediente, y de realizar la misión que se nos ha confiado de “extender el Reinado del Espíritu Santo”, según la “Espiritualidad de la Cruz”, en una comunidad determinada.

Conscientes de nuestra fragilidad y contando con la oración de aquellos con quienes compartimos vida y trabajo, esperamos vivir con fidelidad nuestro compromiso.

Por eso, el día de Navidad renovamos ante todos los que participaron en la Misa de NAVIDAD, nuestros votos religiosos.

Contamos con vosotros.