Senda de cuidados: Trabajo y cuidado dignos

El trabajo necesario para la reproducción de nuestras propias vidas (preparación de alimentos, limpieza, afectos, etc.) suele pasar desapercibido. Damos por hecho que está, alguien lo hace, y solo cuando falta y nos sumimos en el caos y en el temor, nos damos cuenta de su importancia. Esta invisibilidad no es casual: es el resultado de relaciones de poder que, a lo largo de los últimos siglos, han otorgado a las mujeres estas labores devaluadas, reservando para los hombres actividades consideradas más nobles y objeto de reconocimiento. En las últimas décadas, sin embargo, fruto de las luchas feministas por la igualación con los hombres y de las necesidades del propio sistema productivo capitalista, muchas mujeres se incorporaron al mercado laboral (en peores condiciones que los hombres), dejando un vacío en el hogar. Es lo que algunas feministas designan como la “crisis de los cuidados”.

Esta crisis de los cuidados se ha resuelto con la sustitución, de esas mujeres, por otras mujeres procedentes siempre de lugares periféricos. Entre los años 50 y 80 del siglo XX, fueron las migrantes rurales que llegaron a las periferias de nuestras ciudades las que se ocuparon de cuidar a los enfermos, mayores, niños y personas dependientes, así como los hogares propios y los de quienes podían permitirse el servicio doméstico; mientras que en las últimas dos décadas son mujeres también migrantes procedentes de la periferia del planeta (generalmente viejas colonias europeas) las que vienen a ocuparse de nuestros cuidados.

Vemos, por tanto, cómo una actividad familiar o comunitaria ha pasado a ser gestionada por el mercado. Pero vemos, además, que quienes ocupan el papel de cuidadoras lo hacen en una posición muy débil en relación a sus empleadores: se trata de mujeres, pobres, procedentes de países a su vez empobrecidos y por lo tanto con menos derechos que los nacionales. Y, por si fuera poco, sus condiciones de trabajo atomizadas –sin vínculos con compañeras de trabajo– reducen aún más su poder de negociación en ese mercado de los cuidados.

Las fronteras nacionales tienen su réplica en un mundo global en las ciudades que habitamos. Cuando alguien deja todo (su familia, su comunidad) y se juega el cuerpo en un viaje a un país más rico, se enfrenta a vallas, guardianes y mafias (que viven de esas vallas). Atravesarlas vivo es muy difícil, pero una vez en el lugar de destino, nuevas vallas en forma de papeles, controles policiales, pobreza y racismo se interpondrán en el camino a una vida digna. Los manteros que encontramos en nuestras calles lo saben muy bien.

A partir de este análisis, Senda de Cuidados nace en 2012 como una experiencia de confluencia de personas, procedentes de las luchas por el empoderamiento de las trabajadoras domésticas (colectivo Territorio Doméstico), y por los derechos de las personas inmigrantes (Asociación Sin Papeles de Madrid). El objetivo fundamental consistía en la creación de posibilidades laborales para las compañeras y compañeros de esas luchas que, en plena crisis, estaban viendo empeorar aún más sus condiciones de vida. Sin embargo, este intento por conseguir mejoras en las condiciones laborales y vitales debía ser acompañado de la lucha por la mejora misma de ese entorno de explotación al que se ven sometidas estas personas, de ahí que en la filosofía original de Senda esté el empuje al alza de los derechos sociales y laborales y el poder social de las trabajadoras.

Nuestro lema se resume en «trabajo y cuidados dignos». Pero, ¿de qué hablamos cuando decimos «trabajo digno»? Apuntamos directamente a ese mercado laboral que, basándose en discriminaciones de clase, género y raza, funciona a modo de sobre-explotación. La experiencia histórica nos dice que las lógicas de mercado que generan enormes desigualdades solo se trastocan cuando la presión social y política de un colectivo unido consigue mediante la solidaridad obtener mejores salarios, menos horas de trabajo, etc. El trabajo de intermediación laboral de Senda de Cuidados no es sino una herramienta más de esta suerte de sindicalismo social encaminado a mejorar las condiciones de las trabajadoras domésticas. Además, nuestra labor consiste en sensibilizar a los empleadores en la valoración de las cuidadoras, en su reconocimiento como forma de cuidarlas a ellos. Y por último, el trabajo digno se persigue a través de la ruptura del aislamiento en el que se trabaja en el mundo de los cuidados, facilitando la apertura de espacios de encuentro entre trabajadoras con el fin de que puedan definir conjuntamente su visión y de que puedan tejer relaciones de apoyo mutuo.

Eso, en cuanto al trabajo digno, pero ¿qué significa «cuidado digno»? Entendemos que el cuidado no es algo que no hay más remedio que asumir, sino que constituye la mejor expresión material de nuestra interdependencia social, aquello que nos hace humanos. Gracias al cuidado y la cooperación vivimos (y no tanto gracias a la independencia y la competencia, como postulan los discursos hegemónicos). Poniendo en el centro el cuidado nos obligamos a que éste sea de calidad y por eso nuestra escuela de cuidados proporciona formación en cocina, movilización de personas encamadas o formas de vincularse con los mayores. Además, asumiendo que la relación de cuidado siempre es intensa y compleja y puede conllevar conflictos, Senda lleva a cabo una labor de mediación entre las familias y las trabajadoras que ayuda a que el cuidado sea cercano y desplace las tensiones propias de una relación tan íntima y vulnerable.

El día a día de Senda

La labor central de Senda de Cuidados consiste en poner en contacto a familias que necesitan cuidados para alguno de sus miembros y trabajadoras y trabajadores que proceden de las redes de apoyo a personas migrantes en las que participamos. Esa mediación busca garantizar tanto un trabajo como un cuidado digno, así como facilitar la mediación en las negociaciones entre familias y trabajadoras. Actualmente son unas 50 las familias con las que trabajamos y 60 las trabajadoras y trabajadores que están con nosotros* (el 91% de los cuales ha conseguido un contrato indefinido).

Además, nuestra escuela de cuidados procura una formación de calidad para personas que van a incorporarse a Senda o que van a buscar empleo en el mundo de los cuidados.

Por último, buscamos que el paso por Senda no sea simplemente un medio para conseguir trabajo, sino también un modo de vincularse de cara a la formación de grupos de apoyo mutuo, cooperativas de cuidadores, etc.

Sostenibilidad económica y horizonte

Senda sobrevive gracias al apoyo económico de nuestros socios y de grupos humanos (como las parroquias) que creen en su labor. Actualmente contamos con 42 socios cuyas aportaciones apenas llegan a 9000 € anuales. Además tenemos otros colaboradores «puntuales» (en torno a 10 o 12) que son los que hasta ahora nos han permitido ir cubriendo gastos, aunque la puntualidad de sus aportaciones no nos permite asegurar que el próximo año continúe nuestra actividad. Eso nos obliga a vivir en una provisionalidad e inseguridad respecto al futuro de la Asociación al tiempo que intentamos abrir otras vías de financiación, como la pública.

Con estos ingresos, sumado a las pequeñas cuotas que se les cobra a las familias que contratan trabajadoras a través de Senda, conseguimos pagar el alquiler de nuestra oficina y remuneramos a nuestras dos trabajadoras para labores de intermediación.

Senda de Cuidados no ha parado de crecer desde que nació. Es una estupenda noticia que cada vez más familias busquen los cuidados para sus seres queridos intentando respetar los derechos laborales de quienes cuidan. No obstante, el tamaño actual de Senda hace necesario el replanteamiento de su sostenimiento económico y humano. A nivel económico, nos encontramos en una disyuntiva que nos obliga a preguntarnos: ¿podemos seguir creciendo en número de familias y de trabajadores, teniendo en cuenta que nuestras trabajadoras intermediadoras cada vez tienen más asuntos que afrontar con la misma jornada laboral? A pesar del aumento de familias, las cuotas que se les cobra por los servicios de contratación, información, orientación e intermediación resultan hoy por hoy insuficientes para plantearnos ampliar la jornada laboral de nuestras trabajadoras directas o para contratar a otra persona. De ahí que seguir asumiendo nuevas incorporaciones -familias y trabajadores- solo puede pasar por ampliar las donaciones y las aportaciones de socios.

Por otro lado, a nivel humano, hemos incorporado a tres trabajadoras que, aunque a tiempo parcial, pueden hacer más llevadera la enorme responsabilidad de decidir sobre multitud de cuestiones que se plantean en el trabajo cotidiano. Pero como el volumen de tareas desborda sus posibilidades, hemos iniciado la incorporación de algunas colaboraciones voluntarias en tareas concretas, así como alumnas de máster en trabajo social comunitario de la Universidad Complutense de Madrid.

Senda de Cuidados ha conseguido consolidarse y proporcionar decenas de empleos en mejores condiciones que en el mercado. No obstante, los recursos limitados nos impiden crecer, aun teniendo demanda. Por eso estamos explorando otras vías de financiación, como la pública. Pensamos que es precisamente desde las instituciones públicas desde donde se tendría que apostar por iniciativas que generen recursos entre las poblaciones más vulnerabilizadas, garantizando derechos laborales, poniendo en valor los cuidados y fomentando las redes comunitarias locales a través de la economía social. Por eso estamos, junto con otros colectivos, impulsando un nuevo rumbo en las políticas municipales que busque el retorno social de la inversión pública, que elimine de las políticas sociales el lucro por parte de grandes empresas privadas de “lo social” y que redistribuya recursos hacia quienes han sufrido mayor explotación y exclusión social. Las cooperativas de cuidadores, de comerciantes ambulantes legalizados o de mediadores sociales interculturales son los próximos retos que queremos afrontar.

Virgen de Guadalupe

Llega el 12 de diciembre y como siempre nos reunimos la familia para celebrar el cumpleaños de nuestra Madre, la “Pupanita”, como empezaron a llamarla nuestros nietos. A continuación de la Eucaristía nos espera una cena mexicana, con margarita incluida.

¿Por qué celebramos tanto este día?

Todo empezó cuando siendo nuestros hijos preadolescentes hacíamos “turismo eucarístico” buscando una Iglesia en que, en las misas, al menos no se aburrieran. Así descubrimos la iglesia de “los mexicanos”, como vulgarmente se la conocía, Allí nos encontramos con algo tan distinto que al preguntar al domingo siguiente dónde querían que fuéramos, el pequeño muy convencido nos dijo:

“vamos a la Iglesia en la que nos cogemos de las manitas”.

Además de lo singular del Templo nos encontramos una Eucaristía auténtica, alegre, participativa y distinta a lo que estábamos acostumbrados, consecuencia directa de como celebran y ofician los MSpS

Su ligero acento mexicano y formas de decir novedosas, no menoscababa en nada  la imagen de un Dios próximo, el de Jesús, expuesto de forma brillante y sencilla a la vez, tanto a lo más íntimo y personal, como a lo comunitario y cooperativo.

El Templo está presidido por una copia de la imagen de la tilma de Juan Diego donde hace más de 459 años quedó estampada una joven mestiza.

Si los Misioneros son un ingrediente importante para nuestra familia, La Virgen de Guadalupe es algo muy especial.

En el Nican Mopohoa, escrito en origen por Antonio Valeriano a finales del siglo XVI en lengua náhuatl con grafía castellana y traducido posteriormente en 1649 por Luis Lasso de la Vega, quedo incluido en su libro: El gran acontecimiento con que se le apareció la Señora Reina del cielo Santa María, nuestra querida Madre de Guadalupe, aquí cerca de la Ciudad de México, en el lugar nombrado Tepeyácac.

Si añadimos las consecuencias y efectos en México y América sobre la expansión de la Fe cristiana en el continente, cabe pensar que Dios interviene en la Historia. Este prodigio, es de tal naturaleza y excepcionalidad que es fácil aceptar tal aserto. Enunciar que Dios interviene en la Historia, nos sitúa en uno de los temas teológicos más estudiados y controvertidos. Ninguna intención en terciar en tan espinoso tema. Lo dicho en estas líneas, solo tiene el valor del enunciado de una sospecha y la expresión de una emoción.

Hemos visitado México cinco veces y nunca hemos dejado de ir a la Villa de Guadalupe, a visitar la Basílica. En uno de los viajes acudimos a hora temprana y en día laborable. La asistencia de fieles y visitantes aquel día era escasa en comparación con las visitas anteriores. Ese día tuvimos una experiencia difícil de explicar.

Observar la imagen con detenimiento, y obviando los repintados fácilmente identificables, suscita cierto asombro por su realismo y composición. Es una representación lejos de todos los cánones conocidos. La imagen no es una pintura, es una impresión de naturaleza desconocida, en la que no se aprecian ningún tipo de pigmento físico. Observando con atención, la diferencia con los repintes llega a captarse y al mismo tiempo, la sorpresa y sensación que uno siente al contemplar algo inexplicable, comunica una intensa emoción y conmueve de forma inefable.

Solo un dato incuestionable: El ayate o tilma de Juan Diego es una túnica de un tejido basto de fibra de magüey, cuya duración o conservación, es imposible más allá de los 20/30 años. La imagen está estampada sobre un material  caduco y se mantiene intacta al cabo de más de 500 años.

De rasgos mestizos por el color de la piel y sus ojos, sin joyas, ni coronas, con una sencillez elegante y ligeramente notable su gravidez. Tal y como está situado el cuadro en alto tras el Altar Mayor y desde nuestra posición en dos niveles mas abajo, sus ojos ligeramente entornados, parecía que nos miraban. Recordábamos las palabras de la Virgen a Juan Diego

“… que ninguna cosa te aflija ni te perturbe ¿No estoy yo aquí que soy tu Madre”

Este día al que aludimos coincidió con que uno de los tapices que avanzan al pie de la imagen estaba parado, mientras los otros avanzaban normalmente.

Esto nos permitió colocarnos en el centro, parados y sin molestar a nadie, contemplando la imagen sin agobios ni aglomeración alguna y sin que el tiempo importara.

El  momento fue intenso. Sabíamos de los estudios científicos realizados en la imagen, pero lo que vivimos tuvo valor en sí mismo sin razonamientos ni asombros, simplemente sintiendo una fuerte emoción.

La sensación perdurable, aún hoy en día,  fue de encuentro, de confianza, de gratitud, de presencia

Al salir, nos sorprendieron comitivas con pendones y estandartes de cofradías de distintos lugares de México, diferentes atuendos e incluso etnias distintas. Salíamos en el momento que empezaba la animación del lugar que ya habíamos vivido en otras ocasiones.

Al recién llegado, al visitante por primera vez, le asombra lo festivo de sus gentes. Van a rezar a su Virgen, color y música inunda la Plaza, procedentes de todos los lugares de México.

Si el lector ha llegado a este punto, solo nos quedan alguna recomendaciones. Vayan al DF y busquen el hueco para ir a la Basílica. No creo que fuera casualidad, pero puede que el madrugar ayude.

Elias y Elvira

Boletín digital 03

Editorial

Octubre. Todo vuelve a comenzar. Estamos de lleno en un nuevo curso y nos parece que hace casi un siglo de nuestras vacaciones de verano… Volvemos al trabajo, a clase, a entrenar con el equipo, a reunirnos con nuestro  grupo… Hay que ponerse en marcha y reanudar la tarea con espíritu renovado. Seguro que hemos recargado las pilas y vamos a poder con todo. Es momento de reencuentro con los compañeros, con los alumnos, con los hermanos de comunidad… Y…

Elige la esperanza, Yo estoy contigo

Te has levantado temprano. No va a ser un buen día: en la empresa han hecho un ERE y hoy dirán quienes van a la calle…  En la ducha, un leve susurro interior, casi imperceptible: “Elige la esperanza, Yo estoy contigo”. En el metro, te encuentras al hijo de tu vecina -cosa extraña, no lleva la cabeza gacha y el móvil en la mano-, hoy tiene los ojos fijos en algún punto del infinito.  “Me acaban de denegar la beca…

JMJ. Cracovia 2016

“Bienaventurados los misericordiosos”. Bajo este lema, impulsados por el Espíritu, miles de jóvenes de todo el mundo hemos dejado atrás nuestro sofá para vivir en este mes de julio de 2016 la Jornada Mundial de la Juventud en Polonia. La Iglesia católica nos convoca nuevamente para compartir una intensa experiencia de fe y encuentro con Jesús, que se organiza cada dos o tres años desde que la instaurara san Juan Pablo II en 1985. Este año ha sido el turno…

Un verano a la luz del Espíritu…

Sin saber muy bien porqué, en julio estaba camino a Salónica, una ciudad al norte de Grecia. Los primeros días fueron un absoluto caos viendo distintas ONGs y proyectos locos, coherentes, descabellados… Durante esos días conocí a muchísimos voluntarios que valen su peso en oro. Entregados por la causa, auténticos luchadores. Lo malo de esos días es la cantidad de energía que invertía cada día en cuestiones tan simples como dónde voy a dormir o qué voy a hacer mañana….

Conoce a Oziel, un poco más

¿Dónde naciste y cómo fue tu infancia? Nací en la Ciudad de México en marzo de 1985, en esa enorme ciudad tuve la dicha de vivir en uno de sus grandes pulmones, una de las zonas donde aún hay bosque. Ese entorno favorecía una vida muy parecida a la de provincia donde cada tarde los juegos con mis primos y vecinos estuvieron enmarcados por una naturaleza privilegiada que se prestaba para correr, “explorar”, trepar arboles, esconderse en ellos, molestar animales…

Elige la esperanza. Berit

Este curso hasta tenemos canción del lema. Está compuesta e interpretada por Berit. Aquí tenéis la letra y el enlace para poder escucharla. No te caigas, no abandones, ama al otro, da tus dones. No te aflijas, no te rindas, a tu lado tú me tienes. Sé mis manos, sé mi boca para dar aliento y fe. Sé mis pies para acercarte al que es tu hermano, al pobre ve. No tengas miedo, yo estoy contigo. Elige la esperanza: ¡estoy…

Dignidad y Solidaridad

Tras este  paréntesis veraniego, continuamos informándoos brevemente de los nuevos proyectos donde hemos destinado vuestras aportaciones. AMIGOS POR CHALLA (Bolivia).- Está localizado en el altiplano boliviano, en el departamento de Cochabamba, entre 3500 y 5000 m de altura. Un grupo de personas (todas ellas mujeres) que, a partir de una misión con los Hermanos de San Juan de Dios, entran en contacto con una serie de comunidades del Ayllu de Aransaya (concretamente, Challa Grande, Challa Arriba e Incuyo), donde viven…

Cambiar la mirada

Cuando se te ofrece la posibilidad de salir de tu zona de confort, un torbellino de emociones te recorre de arriba a abajo. La ilusión, el miedo, las ganas, los nervios se apoderan de ti. Y si en ese momento tienes el valor, y estas lo suficientemente loco, dices que sí; y te sorprendes, pero te sientes bien porque sabes que algo grande está a punto de revolver tu vida para siempre. Y como en toda aventura una buena preparación…

¿Os acordáis de Valdemanco?: Una Casa sobre Roca.

Por tanto, todo el que oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca. Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron aquella casa; con todo, la casa no se derrumbó porque estaba cimentada sobre la roca..Mt 7, 24-27 Todo surgió en Pascua, de regreso a “Casa”, ¿os acordáis? … Andaba todo medio revuelto, la casa algo desordenada, ¿o quizá desaliñada?… en seguida nos pusimos…

La crónica del día 25 de septiembre

De repente un dejà vu… llegamos tarde, con la celebración iniciada y logramos sentarnos en un banco justo detrás del coro y de hermanos de nuestra comunidad de comunidades… ¿qué hacía Rafa Vera en el altar presidiendo junto al resto de Mispis?… Tras el asombro inicial, al calor y cercanía de sus palabras, da pistas que confirman que es su hermano, el cual, como vicario Episcopal de la Vicaría 1 nos acompaña en la celebración del nombramiento del nuevo párroco,…

Diez días en la chorrera

Guadalupanos por el mundo Son muchos los «Guadalupanos» que están repartidos por el mundo y queremos saber de ellos: Mispis, jóvenes estudiantes o que han tenido que salir a buscar su trabajo, familias con vocación misionera… Iniciamos con estos dos artículos una serie que nos va a llevar por el planeta a conocer lo que hacen y viven y como el espíritu de Guadalupe les acompaña. Por un lado Alfonso, en su nuevo destino de La Chorrera (Panamá) y, por otro lado,…

Andadura en Guastatoya

Guadalupanos por el mundo Son muchos los «Guadalupanos» que están repartidos por el mundo y queremos saber de ellos: Mispis, jóvenes estudiantes o que han tenido que salir a buscar su trabajo, familias con vocación misionera… Iniciamos con estos dos artículos una serie que nos va a llevar por el planeta a conocer lo que hacen y viven y como el espíritu de Guadalupe les acompaña. Por un lado Alfonso, en su nuevo destino de La Chorrera (Panamá) y por otro Jorge,…

Editorial

Octubre. Todo vuelve a comenzar. Estamos de lleno en un nuevo curso y nos parece que hace casi un siglo de nuestras vacaciones de verano…

Volvemos al trabajo, a clase, a entrenar con el equipo, a reunirnos con nuestro  grupo… Hay que ponerse en marcha y reanudar la tarea con espíritu renovado. Seguro que hemos recargado las pilas y vamos a poder con todo.

Es momento de reencuentro con los compañeros, con los alumnos, con los hermanos de comunidad… Y también es tiempo de acogida: de ese compañero nuevo, quizá venido de lejos, que se siente un poco solo o desorientado; de ese desconocido que se deja caer por la parroquia buscando algo que ponga un poco de luz en su vida o alguien con quien compartir su fe y su caminar; de ese vecino recién llegado al barrio al que nos encontramos por primera vez. Es tiempo de acoger con los brazos abiertos, de estrecharnos un poco, de disponer un nuevo sitio para un hermano más.

Es tiempo de emprender con decisión nuevos proyectos, marcarnos objetivos, afrontar retos más difíciles, ponernos metas más lejanas…

Y, hoy más que nunca, es tiempo para la esperanza. Para elegir la esperanza, porque Jesús está con nosotros.

ECO

(Equipo de COmunicación)

Nota: desde el ECO queremos daros las gracias por vuestras colaboraciones en este número de la revista, en las que nos compartís las intensas experiencias vividas este verano en muy diferentes lugares, ámbitos y situaciones. ¡Gracias por compartirlas, nos enriquecen a todos!

Elige la esperanza, Yo estoy contigo

Te has levantado temprano. No va a ser un buen día: en la empresa han hecho un ERE y hoy dirán quienes van a la calle…  En la ducha, un leve susurro interior, casi imperceptible:

“Elige la esperanza, Yo estoy contigo”.

En el metro, te encuentras al hijo de tu vecina -cosa extraña, no lleva la cabeza gacha y el móvil en la mano-, hoy tiene los ojos fijos en algún punto del infinito.  “Me acaban de denegar la beca que necesito para continuar mis estudios”. Miraste desde el andén al joven y percibiste una chispa de luz en sus ojos semejante a lo escuchado en la mañana:

“Elige la esperanza, Yo estoy contigo”.

Por la tarde tendrás que ir a ver si consigues adelantar la cita de Traumatología: tu anciana madre está en un dolor y tendrán que pasar cinco meses para que la vea un especialista. Te crispa la injusta situación… y de nuevo:

“Elige la esperanza, Yo estoy contigo”.

En los medios de comunicación las noticias activan el dolor, el miedo, la desesperanza: guerras, miles de refugiados e inmigrantes huyendo de su vida y amenazados con perderla; países democráticos sufriendo recortes y medidas que socaban los derechos que parecían inamovibles, como los que se especifican en la Declaración de Derechos Humanos; los grandes de la tierra inamovibles en sus posiciones adorando al dios Dinero; el pequeño planeta en el que vivimos mandando señales de agotamiento ante tantas heridas… Y recuerdas unas palabras del Papa Francisco hace unos meses: “La esperanza es silenciosa y humilde pero fuerte” (Homilía del Papa Francisco sobre la esperanza, 17 de marzo de 2016).

¡Qué complicado es vivir en esperanza! Pero es más complicado y muy peligroso vivir en la desesperanza. Hay que permanecer a la escucha del corazón, para no perderse en un mundo que no ayuda a esperar con esperanza confiada. Y solos no podemos. Por eso si estamos atentos y abiertos escucharemos.

A lo largo de la Historia de la humanidad se descubre un hilo conductor que acompaña la vida de los pueblos en medio de tantas atrocidades e injusticias: Yahvé, en el A.T. decía: “No temas, que contigo estoy yo; no receles, que yo soy tu Dios” (Is 41,10). Y Jesús lo dejó bien claro: “Estad seguros que yo estaré con vosotros día tras día, hasta el fin del mundo” (Mt 28, 20).

El mensaje es para toda la humanidad. Es una corriente de esperanza que convoca a no desfallecer, a confiar más allá de lo que se ve y se sufre tanto individual como colectivamente, sabiendo que otra forma de vivir es posible.

Para quienes queremos seguir los pasos de Jesús la esperanza se convierte en signo visible de la fe que nos impulsa. Si la desesperanza nos inunda… haz una parada e investiga qué está sucediendo. Como Iglesia, pasa lo mismo: si sólo vemos problemas, si el miedo atenaza dentro de las instituciones, los grupos, las comunidades… haced una parada y humildemente ponernos a la escucha de lo que Jesús nos dice hoy para seguir caminando, compartiendo y exportando al mundo: “Elige la esperanza, Yo estoy contigo”.

Si escuchaste ese susurro interior no queda más remedio, por coherencia, que dar un paso, dos o diez mil hacia el otro, diciéndole: “Elegí la esperanza, yo estoy contigo”. Ese “yo” con minúscula, frágil, humano y herido está bien sedimentado en el “Yo” con mayúscula, en Jesús.

Podrás decir al otro que elegiste la esperanza porque ya tienes la experiencia de que Él está con todos. Así, juntos, podremos avanzar silenciosamente, con mucha humildad pero con la contundencia de quienes esperan alegremente esperanzados.

Mari Paz López Santos

Reflexión sobre el lema para el curso 2016-17 de la Parroquia de Guadalupe