Editorial

Abraza la diferencia, acompaña a tu hermano

Nuestro buen Padre Dios nos creó a todos a su imagen y semejanza, pero nos hizo maravillosamente diferentes. Iguales en dignidad, pero con nuestro sello absolutamente personal. Seres únicos e irrepetibles.

Él nos concibió, nos imaginó, nos modeló casi como una parte de sí mismo. Somos un trocito de Dios. Una pieza única e imprescindible de su proyecto. Todos formamos parte de ese maravilloso sueño de Dios.

Cada uno con sus miedos y anhelos, sus ilusiones y sus sueños. Cada uno impregnado de la cultura que le ha visto nacer, marcado por las piedras del camino que le ha tocado recorrer, cargado con su propia cruz. Cada uno con el acento de su tierra, con el color de su bandera, con el idioma de los cuentos que acunaron su infancia.

Cada uno con su lucha por ser él mismo, por buscar su camino, por construirse como persona, por encontrar su hueco y forjar su propio destino. Y todos y cada uno necesitados de comprensión, de afecto, de cariño, de reconocimiento por parte del otro, para poder enfrentarse consigo mismo.

Nuestra acogida cariñosa, nuestro abrazo de hermano al que es diferente o por el contrario, nuestra indiferencia o lo que es mucho peor, nuestro desprecio, puede suponer en el otro desde una vida plena hasta la más absoluta marginación y exclusión social.

Jesús nos invita a acoger al pequeño, al forastero, al necesitado, al diferente, al extranjero, al refugiado, al pecador, al marginado… Ojalá sepamos siempre abrazar la diferencia acompañando en su vida a nuestros hermanos.

ECO

(Equipo de COmunicación)

 

Editorial

Termina otro curso. Un curso intenso, en el que hemos vivido muchas cosas. Quizá nos sea útil para valorarlo echar un poco la vista atrás y hacer un ejercicio de memoria…

Como siempre, dimos inicio al curso en torno a la eucaristía. ¿Hay mejor forma de comenzar que celebrando en comunidad? Jesús nos convocó alrededor de su mesa con un nuevo lema: “Escucha, ora, transforma”.

Y hemos tratado de escuchar durante todo el curso qué nos pide hoy nuestro “ser cristianos”. Hoy y aquí. En el mundo que nos toca vivir, el de todos los días. Hemos escuchado a Fernando, nuestro párroco, tratando de orientar nuestra misión parroquial con objetivos ambiciosos. Y a Migueli ponerle música alegre a la vida. Hemos escuchado a Luis Arancibia interpelarnos a ser capaces de romper nuestras fronteras; sobre todo las interiores, las del corazón. Y a Josito invitarnos a apostar radicalmente por la solidaridad con el hermano que sufre.

Hemos escuchado a María Seco denunciar la realidad injusta de la mujer, discriminada aún en este siglo que creemos tan avanzado. Y a Carlos Ballesteros promover nuestra conciencia social para buscar y reclamar una economía de la reconciliación.

Hemos orado, para buscar la cercanía del Padre. Una oración reflexiva: sobre los niños; la esencia de la infancia. Sobre nuestra responsabilidad solidaria en el Cuidado de la Creación. Y también una oración compartida: con miles de jóvenes de todo el mundo, los jóvenes de Taizé a los que acogimos. Y con las parroquias, iglesias, comunidades y grupos de nuestro arciprestazgo. Una oración abierta.

Hemos celebrado con nuestro obispo la beatificación de Concha Cabrera, inspiradora de la espiritualidad de la Cruz. Y hemos acogido la venida del Espíritu cantando con Luis Guitarra en Pentecostés.

Y además hemos intentado transformar la realidad que nos rodea con pequeños o grandes gestos, en la medida de nuestras posibilidades. Con mercadillos solidarios con África o Camboya; con Teatro “Sin Papeles”, que trata de derribar los muros; con un montón de proyectos que el Grupo de Acción Social (GAS) y nuestra ONG Parroquial, Dignidad y Solidaridad, luchan por sacar adelante en África y América.

Hemos querido ser una “Iglesia en salida” acudiendo a la manifestación del 8 de marzo en defensa de los derechos de la mujer; participando en actos del Día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer; apoyando la primera edición de los premios «Sin refugio», que denuncian la inacción en materia de refugiados…

Quizá podríamos haber hecho más cosas; siempre queda algo pendiente. Pero de lo que estamos seguros es de que nuestra comunidad parroquial late, respira, está viva. Y trabaja, celebra y comparte esa vida. Gracias a todos por sentiros parte de ella. ¡Buen verano!

ECO (Equipo de Comunicación)

Editorial

Nos acercamos al final de la Cuaresma y, con ello, al final de nuestra preparación para el momento central de la fe cristiana: la fiesta de la Pascua y la Resurrección de Jesús.

Con su Pascua y su Resurrección Jesús trata de comunicarnos vida, y vida en abundancia. Quiere que descubramos que estamos llamados a esa misma vida en plenitud, a nacer de nuevo, a transformarnos por medio del amor.

Todavía estamos a tiempo de alcanzar la “conversión” que se nos propone en la Cuaresma, porque para lograrla solo hace falta un momento de valentía, de decisión, en el que seamos capaces de dar un “sí” verdadero; un solo instante de compromiso auténtico, un paso adelante definitivo. Y todavía estamos a tiempo porque, en realidad, es tarea de toda nuestra vida poner en práctica ese espíritu renovado que Jesús nos propone cada Cuaresma.

ECO (Equipo de Comunicación)

Editorial

A punto de comenzar el Adviento, metidos ya de lleno en plena actividad, queremos tener presente y hacer realidad en nuestra vida el lema que nos hemos fijado para este curso: Escucha, Ora, Transforma.

¡Escucha!

A Dios, al hermano, al compañero, al que tenemos cerca, al que nos necesita, al que espera algo de nosotros… Pero escucha sincera; con los oídos y con el corazón, con verdad. Dejando nuestro egoísmo en silencio. Permitiendo que la realidad nos hable. Dejando hablar al otro, a nuestro entorno, a las cosas que nos rodean. Silencio fértil, creativo. ¿Cómo, si no, vamos a escuchar lo que el Padre quiere de nosotros?

¡Ora!

Hagamos que el silencio nos abra a la escucha de Dios. Dejemos que Él nos acompañe en nuestro caminar. La oración se hace alimento indispensable para avanzar por la vida sin caer en el desánimo o la desesperanza, sintiendo que nunca estamos solos. Orar es dejarse amar por Dios, hacerle un hueco diario en nuestra vida, abrirnos a su iniciativa transformadora, dejarle actuar en nosotros.

¡Transforma!

La experiencia del amor de Dios es un camino de transformación, porque no hay fuerza mayor en el mundo capaz de transformar la realidad que el amor verdadero. El amor verdadero genera más amor. Si además sumamos nuestro esfuerzo y ponemos manos a la obra… podemos cambiarlo todo. ¡Ora et labora!

Hay una reflexión de Teresa de Calcuta que resume bien este proceso:

“El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio”.

¡Feliz Adviento!

ECO (Equipo de Comunicación)

Editorial

El final de curso siempre trae consigo un intento de reflexión, de análisis, de autoevaluación de nuestra actividad; la personal y la de nuestro grupo, nuestra comunidad, nuestros compromisos de servicio… Termina otro curso y, quizá, lo más importante que tengamos que revisar en esta ocasión sea si hemos conseguido o no transformar el amor de aquel que nos une, de quien nos convoca, en alegría. Ese fue nuestro propósito al comenzarlo. El lema que hemos pretendido que guiara nuestros pasos durante estos meses: “Tu Amor, nuestra alegría”.

Seguro que ha sido un curso rebosante de trabajo compartido, de compromiso mutuo, de vida entregada. Ojalá haya sido también desbordante de alegría.

Y si no, aún estamos a tiempo. Corramos a hacer las maletas con toda la ilusión de que seamos capaces y dispongamos bien el espacio: aquí, todo lo que hemos aprendido este curso para poder madurarlo tranquilamente; al lado, unas antenas grandes para no perdernos nada; hay que dejar sitio para una buena dosis de capacidad de asombro, que seguro que nos vendrá bien; no olvidemos el espíritu aventurero, la capacidad de escucha, los pulmones gastados para poder hincharlos a tope de aire puro, las pilas para recargar…

¡Ya estamos listos! Solo queda lanzarnos a disfrutar de todas las oportunidades que nos brinda el verano. Aquí, allí, qué más da… Será un paraíso si nosotros lo decidimos.

¡Feliz verano!

ECO (Equipo de Comunicación)