Nuestra nueva web

Hay personas que construyen en silencio, sin anunciar a los cuatro vientos lo que hacen, que, además, son autodidactas, no se rinden nunca hasta lograr sus objetivos y, no contentos con eso, siguen experimentando y mejorando.

Así nació esta página web www.parroquiadeguadalupe.com, de la mano de nuestro querido Alfonso MSpS, como tantas otras cosas que nos ha legado.

Desde el corazón nos ha resultado duro abandonar aquella primera página que Alfonso construyó con sus pequeños defectos que ni él ni nosotros éramos capaces de arreglar y con los que hemos sobrevivido a base de “eso mejor no lo toques”.

Pero en estas lides las cosas cambian rápido y tras la creación del Equipo de Comunicación y la partida de Alfonso, la demanda de la página, así como de las herramientas y redes sociales asociadas a ella, se ha incrementado de manera exponencial.

Llegó la hora de crear una página web con más espacio de almacenamiento, con un gestor de contenidos más actual, con más cuentas de correo electrónico para todas las áreas y servicios de la parroquia, con un diseño más cercano a todos y con un mejor soporte técnico, en definitiva, con mayores posibilidades de comunicación.

Os presentamos a continuación esta nueva versión de nuestra página web ubicada en la misma dirección que la anterior: www.parroquiadeguadalupe.com.

Portada de la nueva página web de la Parroquia

Como mejoras técnicas, hemos pasado a utilizar el muy conocido editor de contenidos WordPress que, además de ser una de las herramientas más usadas para esta clase de páginas, dispone de un montón de ampliaciones para todo tipo de funcionalidades que se os puedan ocurrir como pueden ser conexión con redes sociales, creación de álbumes de fotos, etc… En un futuro las iremos experimentando.

Como punto de partida, hemos migrado los contenidos que teníamos en la otra página, adaptándolos al nuevo formato. Como novedad, hemos querido ampliar la descripción y acceso a todas las áreas y servicios de la parroquia, poniendo en contexto todo el material descargable que había allí. Nos gustaría, a lo largo de los próximos meses, ir trabajando con los participantes de cada área, para hacer un contenido más personalizado y actualizado y, de esa forma, hacer una página útil para dentro y fuera de nuestra parroquia.

Era nuestro deseo que la página web centralizase las vías de comunicación digital en la parroquia, para lo cual hemos creado un formulario de contacto con el que podéis dirigiros directamente a aquella área con la que necesitéis contactar. Lo podéis encontrar al final de la página ¿Quiénes somos?

Existe también, como en la página antigua, un formulario para suscribirse a la lista de correos con la que, desde el Equipo de Comunicación, os vamos enviando los avisos y comunicaciones de las convocatorias que se producen en la parroquia, así como la revista digital trimestral que confeccionamos.

Disponemos de más espacio para almacenar todo tipo de documentos e imágenes y además hemos ampliado el número de cuentas de correo electrónico que iremos repartiendo también paulatinamente a todas las áreas.

Aprovechamos para recordaros que, además de en nuestra página web, podéis seguir y compartir la vida de nuestra parroquia en:

 Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe – Madrid –

 @pdeguadalupe

 @pdeguadalupe

Si tenéis alguna buena idea, o encontráis algún error, o queréis comentar algo en relación a nuestra/vuestra página web, no dudéis en contactar con nosotros. No prometemos cumplir con los deseos de todos, pero valoraremos todas las opciones.

Al servicio de todos vosotros,

ECOEquipo de Comunicación

Búsqueda. Un poco de nuestra historia

Inicialmente, dos matrimonios murcianos, muy amigos de Luis Hernández, sacerdote diocesano y especialista en dinámica grupal, buscando profundizar en su formación cristiana y, tras varios encuentros con él, fueron madurando el propósito de formar un grupo con inquietudes semejantes, así que, cada uno por su lado, buscó matrimonios amigos dispuestos a sumarse a la iniciativa.

De esa manera el 28 de octubre de 1978 a las 21:30 nos presentamos en el Colegio Mayor Pío XII, donde vivía por aquel entonces Luis, seis matrimonios con muchas ganas de hacer algo pero sin saber qué. Como le pasó a Juan (Jn 1,39) muchos años después nos acordamos del momento exacto en que Jesús se cruzó en nuestra vida: “junto al Jordán, como a la hora décima.”

Empezamos con reuniones, muy dinámicas y participativas, para avanzar en el conocimiento mutuo, mostrar inquietudes y compartir sus propios objetivos. Enseguida nos emplazó a elaborar el objetivo del grupo. Se puede decir que de estas sesiones de las inquietudes y búsqueda de cada uno surgió el nombre: BÚSQUEDA.

Ya teníamos nombre y objetivo; queríamos profundizar en la formación cristiana buscando a Dios a través del hombre y dentro de la forma de vida actual, para llegar a un compromiso y testimonio cristiano, a nivel individual, familiar y de grupo.

Como grupo cristiano abierto, de seis matrimonios pasamos a diez y pronto a quince, también una ex monja y un sacerdote, por lo que nos definimos como grupo básicamente matrimonial. Muchos de nosotros habíamos empezado a frecuentar las celebraciones de Guadalupe, atraídos por lo que allí empezábamos a vivir y llegamos al convencimiento de que como no era conveniente ni sostenible caminar aisladamente, decidimos vincularnos a la Parroquia de Guadalupe.

Fue una etapa muy bonita, empezamos a vivir la fe de una manera más consciente, fuimos aprendiendo a ser activos en la participación, a escuchar ordenadamente y poco a poco le fuimos cogiendo gusto al compartir y nos fuimos implicando en la vida.

Se sucedieron varias etapas de profundización y en el camino hubo personas que tras dejar huellas imborrables nos dejaron, por circunstancias diversas, marcando, como siempre, un hito doloroso pero natural en todo crecimiento. También nos enriquecimos con quienes se sumaron. Pasamos de ser un grupo de amigos a ser grupo cristiano y de ahí a comunidad cristiana.

En tantos años hemos convivido muchos momentos muy enriquecedores y por eso inolvidables:

  • Convivencias de fin de semana con momentos de oración y reparto de las tareas y servicios domésticos.
  • Convivencias con Semana de vacaciones en verano, L’Estartit, Alicante, Torrox, con visitas culturales, playas, etc.
  • Ejercicios espirituales y convivencias que cuidadosamente preparábamos. Recordamos las Celebraciones Pascuales que con tanto cuidado y dedicación organizamos, unas acudiendo a las celebraciones de la parroquia del lugar (Águila, Becerril, La Manga) y otras apoyándonos en nuestro amigo Antonio.

De ahí y conducidos por amigos Misioneros del Espíritu Santo (José Luís, Charly, Pepe, Marco, Toño, Rogelio, Gonzalo) nuestra querida comunidad  BÚSQUEDA sigue caminando comprometida y desde donde compartimos la fe, la vida y el compromiso.

En la Parroquia, inicialmente, nos integramos como grupo en la Pastoral Familiar y al evolucionar como comunidad, en el Catecumenado y posteriormente en la Pastoral de Adultos. Hemos participado en la elaboración de la Línea Directriz de la Parroquia, y en su desarrollo como agentes de pastoral y en servicios como Bautismo, Liturgia, Ministros extraordinarios, Operación kilo, Economía, GAS, Consejo Pastoral, Revista, nacimiento de Dignidad y Solidaridad.

Como Agentes de Pastoral hemos colaborado en la Pastoral de Adultos, tanto en el proceso de formación de nuevas comunidades como en su seguimiento y acompañamiento.

Hemos tenido presencia en Justicia y Paz Diocesana así como con algunas de las asociaciones vinculadas al GAS, y muy especialmente en Cáritas Vicaría donde además la presidencia ha recaído durante muchos años en hermanas de nuestra comunidad.

En este curso 2017-2018, estamos pudiendo coincidir 5, 6 ó 7 personas en las actividades programadas, y en las reuniones de formación y reflexión nos sigue guiando el libro “Grupos de Jesús” de José Antonio Pagola.

En la sesión de programación, al inicio de curso, reflexionamos sobre cómo, cuando planteamos la pregunta ¿qué nos cuestiona este evangelio o este tema que estamos leyendo?, nos metemos demasiado en las curiosidades del texto. Sin embargo, vemos que, en muchos casos, cuando le preguntan curiosidades a Jesús, Él nunca contesta a lo que le preguntan sino a lo que debían haber preguntado. O sea, lo que le importa es si se responde a Dios. Esto nos hace plantearnos: ¿buscamos conocer a Dios o investigar curiosidades inútiles? ¿Evangelizar con palabras y curiosidades o vivir al estilo de Jesús?

Actualmente y como agente de pastoral sigue colaborando en el proceso de formación de niños y niñas en la Catequesis Infantil un hermano al que animamos en su tarea.

Pronto tendremos la gozosa oportunidad de celebrar las bodas de oro de otro matrimonio, la tercera en cinco años.

Así nació y ha vivido hasta ahora la Comunidad Búsqueda, una forma de ser iglesia, de querer vivir el seguimiento de Jesús, y desde ahí pasar la noticia a otros.

Planeación estratégica

Como ya os hemos ido contando en otros momentos, desde finales del curso pasado, y como continuación de la Reestructuración del Ejercicio de la Misión (REM), venimos trabajando en la parroquia un material titulado «Manual para la Planeación estratégica de Misión«, cuyo contenido consta de cinco fichas, las cuales  suponen un diálogo entre todos los actores que la conformamos (laicos y misioneros).

El objetivo final de este proceso es elaborar un documento que, partiendo del  conocimiento de la realidad en la que nos encontramos, a través de la definición del perfil de nuestra parroquia y habiendo diagnosticado las fortalezas y debilidades que poseemos como comunidad, elaboremos «la planificación estratégica» para un período de tres años.

Entre junio y septiembre se trabajó en las asambleas de la Pastoral de Adultos y Pastoral Juvenil Vocacional la ficha, «análisis de realidad» con la dinámica de los árboles, en la que se analizaron y definieron las causas, problemas, consecuencias y retos que nos plantean los principales ámbitos de nuestra vida social: Economía, política, cultura, ecología y religión.

        

Tanto el desarrollo de las sesiones como los resultados obtenidos fueron muy interesantes. Con ellos el Equipo de Estrategas, compuesto por miembros de la Comisión Permanente del Consejo Pastoral Parroquial y algunos «expertos» invitados, definió nuestro «Perfil de Misión» que quedó redactado de la siguiente manera:

«Guadalupe es una Parroquia, comunidad de comunidades, animada por los Misioneros del Espíritu Santo que junto con los laicos e insertada en la Archidiócesis de Madrid privilegia la atención a los procesos pastorales y el compromiso solidario de manera corresponsable, celebrativa, comunitaria y participativa, para transformar el contexto en el que se encuentra«.

A lo largo del mes de noviembre y diciembre se invitó a todas las comunidades de la parroquia a trabajar una nueva ficha a través de la dinámica «El tablero de la misión» que se presentó a modo de juego de mesa.

En ella se ha querido realizar un diagnóstico de las fortalezas y debilidades que poseemos como parroquia. Se propuso hacerlo desde una mirada lo más objetiva posible, ajustándose a la realidad, siendo autocríticos y buscando que el resultado sea consensuado.

El diagnóstico de misión se hizo en relación a las categorías:

  • Construir el Pueblo Sacerdotal: Colaboración de laicos y sacerdotes, participación y corresponsabilidad y nuestra involucración eclesial y social.
  • Generar Procesos de Santidad: Aquello que favorece y promueve la experiencia de Dios, los procesos de formación de nuestras áreas y servicios y el acompañamiento personal y grupal.
  • Compromiso de Solidaridad: Sensibilidad social, el impulso que damos a la Pastoral Social, los proyectos, las vivencias y nuestra participación social y política.

El desarrollo de las sesiones ha sido muy enriquecedor y, en general, los comentarios han sido favorables tanto por el formato de la ficha como por los resultados obtenidos.

De ellos podemos destacar que como fortalezas, en Guadalupe «las celebraciones litúrgicas son vivas y favorecen el encuentro con Dios«, «existen espacios donde los laicos pueden participar activamente en la comunidad» o «la propuesta formativa aterriza en la vida concreta y promueve la madurez humana y cristiana«, en contra, las debilidades más detectadas son que «no existe un profundo sentido de Iglesia que lleve a participar en otros niveles como la vicaría o la diócesis«, «no se han propiciado espacios de análisis de la realidad social» o que aún «no tenemos un sentido misionero de salir, acercarnos a los alejados, hacernos presentes en otros espacios externos a nuestra parroquia«.

A lo largo de este primer trimestre del año, continuaremos trabajando para poder elaborar nuestra «Planeación estratégica de Pastoral» que os presentaremos a final de curso.

Equipo de estrategas.

Encuentro Parroquial 2017

Una vez más, la comunidad parroquial de Guadalupe tuvo el privilegio de compartir un estupendo sábado de noviembre esta vez para vivir y experimentar la certeza que nos anima este año: la de que el amor de Dios nos empuja a transitar por los avatares de la vida con ALEGRÍA.

Y esa fue la sensación que inundó todo ese día: la alegría, pero no alegría sin más, sino la alegría de la gente despierta, de la gente consciente de lo que fundamenta ese estar alegres para los seguidores de Jesús.

Nuestro invitado de excepción fue el cantautor MIGUELI, quien con todo cariño se brindó a compartir su arte musical y su maravillosa capacidad de “despertar” al auditorio con humor, agudeza, pero sobre todo con enorme humildad y empatía. Como quien no quiere la cosa, entre punteos y rasgados con su guitarra, iba lanzando pensamientos y reflexiones que nos ayudaron a desempolvar nuestras convicciones más profundas acerca de la Buena Noticia. Como el gran animador de masas que es nos puso a hacer coros, a participar, a aplaudir, a bailar y a tocar a la persona que teníamos a nuestro lado.

Hablando de “masas”… el salón parroquial estuvo este año a rebosar, con un público de variadísimas edades, y al que Migueli se adaptó sin dificultad alguna. Hizo las delicias de los más pequeños, sentados a sus pies en calentitas alfombras. La Pastoral Juvenil también estuvo muy bien representada, pues sus animadores habían dejado el día libre de compromisos para poder disfrutar de este día parroquial. Hubo, asimismo, un gran aforo de público de la Pastoral de Adultos y algún que otro curioso que se asomaba por primera vez a las actividades de nuestra querida Parroquia.

Tras una breve oración inicial, siguió una hora larga de ameno concierto-reflexión, en la que Migueli nos deleitó a grandes y chicos, con algunos de sus éxitos, todos con miga para la cabeza y el corazón (Como una luz, Te tengo que decir (que ya no puedo vivir sin ti), El amor lo arregla todo, entre otros muchos). Terminamos todos muy removidos y movidos, y dispuestos con espíritu festivo a afrontar la propuesta que nos harían a continuación.

Ahora sí nos dividimos por edades: hicimos dos grandes grupos, la primera edad por un lado, y todas las demás, por otro. La gente menuda se fue con el súper-mago Raúl, quien maravilló a toda la chiquillada con sus trucos (y con la inestimable ayuda de un grupo de jóvenes, que le ayudó a contener la euforia infantil). Los mayores nos distribuimos en grupos de unas ocho a diez personas y tuvimos ocasión de compartir nuestra reflexión sobre la alegría que se desprende de la certeza de ser amados por Dios y sobre la misión a lo que ello nos hace sentir llamados: vivir lo que nos toca con la serenidad alegre del que se siente en las mejores manos y procurar alegrar el camino a quienes lo van compartiendo con cada uno de nosotros. Luego volvimos al salón parroquial donde hicimos una breve puesta en común de lo que más había resonado en cada grupo y hasta algún espontáneo compartió micrófono con el cantautor para regalarnos sus sentires sobre la alegría de esa mañana.

Y, para terminar, y como no podía ser de otro modo en nuestra querida Parroquia, la convocatoria a este Encuentro Parroquial se remataba con aquello de “Trae tu tapa, nosotros ponemos la bebida y lo compartimos todos” y así fue. Hasta bien entrada la hora de comer, estuvimos en el salón parroquial comentando la mañana y disfrutando, chicos y grandes, de ese privilegiado rato haciendo de nuestra Parroquia de Guadalupe una comunidad de comunidades.

PD: queremos agradecer desde aquí la disponibilidad de todas las personas que contribuyeron con su tiempo y sus ideas a hacer posible un año más este encuentro y a todos los que hicieron un huequito en sus ajetreadas agendas para poder pasar juntos un rato de formación y diversión. ¡Hasta el año que viene!

Donde el Espíritu sopla

Guadalupanos por el mundo

En esta ocasión acompañamos a Pilar Arizmendi hasta Mozambique, desde donde comparte con nosotros su vida allí.

Donde el Espíritu sopla

Todo empezó por un mail del colegio profesional del que formo parte, de esos que suelen ir directamente a la carpeta de eliminados; ofrecían un curso de cooperación con posibilidad de una experiencia en terreno de seis meses. Estaba impartido por una ONG que desarrolla su actividad en el ámbito de ingeniería y tecnología en países del Sur, sobre todo en la lucha por los derechos humanos al acceso al agua y al saneamiento.

Tras un empujón de mi comunidad guadalupana, de mis amigos, de mis compañeros de trabajo, algún que otro “estás loca” y algún que otro trago difícil de asimilar hice caso a esa inquietud que no me dejaba tranquila en casa. Lo primero fue realizar el curso. Aún me resuenan palabras como: derechos humanos, empoderamiento, mujer, igualdad de oportunidades, sostenibilidad, interculturalidad. Estos días me abrieron los ojos a una realidad que no conocía y me llamaron a vivir esa teoría en terreno. Nunca había tenido una experiencia muy larga en estas partes del mundo y mi vida asentada en Madrid poco daba para imaginarlo, pero después de terminado el curso, aquí que me vine: ¡a Mozambique!

Ya aterrizada en Maputo me recogió un compañero de la ONG que me llevó a la Vila que es mi casa hasta ahora, Manhiça. Esta se encuentra a 80 km de la capital, en el sur de Mozambique, y tiene cerca de 60.000 habitantes. Lo primero que me llamó la atención al llegar fue ver la publicidad de una empresa de telecomunicaciones allá donde mirara: en las casas, en los puentes, en las tiendas, en los bares. Después, la cantidad de gente, gente por todos lados: caminando por los arcenes, cruzando la carretera, mujeres con fardos enormes en la cabeza o con niños atados a la espalda, chicos vendiendo crédito para internet, niños vendiendo refrescos, cacahuetes o anacardos. También me sorprendió su forma de ser: muy tranquilos, sonrientes, acogedores.

Nada más llegar, mis nuevos compañeros me dieron la bienvenida, me acompañaron a por mi tarjeta de móvil y a mi casa, sencilla, con agua corriente, luz, ¡hasta nevera y fogón eléctrico! Allí conocí a mi compañera de piso, de ONG y de aventuras durante este tiempo: otra voluntaria española que ya llevaba aquí algunos meses.

Al día siguiente empezó mi nuevo trabajo. Desde la sede de la ONG en España ya me habían orientado sobre lo que serían estos meses: haría un informe, apoyaría técnicamente al equipo local en lo que hiciera falta, acompañaría las actividades del proyecto que estaba a punto de terminar y del nuevo que aún no había comenzado. En dos aspectos me insistieron mucho: vocación de servicio y paciencia. Con esto en mente, llegué a la sede del sector de aguas de Manhiça, donde compartíamos una mesa de 1,5 metros de diámetro para trabajar 7 personas (literalmente, codo con codo). Y en nada comenzaron las preguntas sobre Word, Excel, Google maps… cosas que nosotros damos por hecho, pero que para ellos supone un mundo.

El primer mes pasó lento, descubriendo poco a poco (más como turista) la gente, la cultura y las tradiciones, el ocio, la música, la comida… Sin embargo, a partir del segundo mes ya había entrado en una rutina que me fue abriendo los ojos a lo que antes me pasaba desapercibido. Quiero compartir con vosotros tres aspectos para resumir algunos aprendizajes que ya son parte de mí.

El primero, el saludo. En Mozambique, todo encuentro comienza por un bom dia, boa tarde o boa noite. Después se puede estar, por lo menos, diez minutos simplemente preguntando qué tal está, cómo fue el fin de semana, comentar el tiempo y, finalmente, desear un buen trabajo para el día. Oye, se vive de verdad el día con gran alegría. Da igual que sea tu vecino, la vendedora del mercado, la dependienta de una tienda o tu compañero de trabajo. Entonces entiendes porqué tiene tanto negocio la compañía de telecomunicaciones. Son gente que disfruta de compartir, de saber de la familia, de la vida, de acompañar y de acoger. Además, les encanta transmitir a los visitantes su tradición: darte a probar algún fruto de la tierra (como la maphilua), enseñarte alguna palabra en shangana, la lengua local, como por ejemplo kanimambo (“gracias”) o que lleves una capulana contigo (las telas tradicionales estampadas que llevan las mujeres a modo de falda, para llevar a sus bebés o cubrirse del sol).

El segundo, un día en el campo. Saliendo de la Vila se adentra uno en el Distrito de Manhiça, foco del proyecto de la ONG. Su población es rural y dispersa y la economía está basada en la agricultura de subsistencia. El huerto familiar, donde se siembra maíz, plátano, cacahuete, piña, batata, mandioca, es la machamba. En medio, casi siempre, se encuentra una mujer con una azada trabajando la tierra, a veces llevando consigo su bebé colocado con una capulana en la espalda. No dejo de admirar su fortaleza. Las familias viven en casas de ladrillos o cañas, con techo de chapas de metal o caña. Según nos alejamos de la carretera principal deja de haber energía, agua corriente o sanitarios, y en su lugar hay fuentes con bombas manuales o pozos familiares y letrinas tradicionales o simplemente, arbustos. Las escuelas no tienen los sanitarios adecuados para los niños, en alguna el punto de agua más cercano se encuentra a kilómetros y a veces las infraestructuras se hacen escasas y las sombras de los árboles se convierten en aulas. Estas visitas al campo me ayudan a volver a lo pequeño y a dar sentido al trabajo realizado en la oficina cada día, descubriendo la importancia de contar con ellos para que el proyecto sea sostenible, cosas que los compañeros locales dan por hecho y a nosotros nos parece un mundo.

El tercero, el parto. Lo típico que vas a casa de una amiga a tomar algo y te encuentras una mujer de parto en medio de la calle. Tal cual nos ocurrió una noche cualquiera en una calle cualquiera. Una joven de unos 20 años esperaba su tercer hijo y se encaminaba al hospital acompañada por algunas mujeres de su familia. Las ayudamos a trasladarla como pudimos, pero cada poco tiempo se paraba en mitad de la calle por el dolor. Corrimos para pedir ayuda al hospital, pero nadie se movió para asistirla. Lo que en España parecería impensable y se pararía el mundo por acercarla, allí es algo habitual. Y en mitad de la noche, sobre una capulana, alumbrada por un móvil, presenciamos el milagro de la vida. Dio a luz a una menina, ambas sanas y perfectas. Con poca prisa llegó la enfermera para cortar el cordón y llevárselas al hospital. No sabría cómo explicar las emociones que sentí, entre rabia por tener que nacer en esas condiciones y alegría por ver la vida en estado puro. Esta experiencia fue para mí la Navidad. Jesús naciendo de nuevo en Manhiça.

Pilar con una familia de Mozambique

Para terminar, quiero contaros una anécdota que me ocurrió casi al llegar y que me abrió completamente la mente. Me preguntó una compañera de trabajo qué cuál era mi iglesia. Y, claro, yo contesté que Nuestra Señora de Guadalupe. Ella se echó a reír. “Aquí hay muchas iglesias: la católica, la adventista, la metodista, presbiteriana, baptista, la universal, testigos de Jehová…” Mmmm, sí, soy de la iglesia católica. “Entonces tú rezas. Como yo”.

Y aquí sigo, unos meses más, compartiendo saludos, tés, naturaleza, vida, aprendiendo mucho, pero, sobre todo, muy muy agradecida al Espíritu por haber soplado hacia aquí.

 

Pilar Arizmendi.