Comunidad Redes

Redes, los comienzos
Redes, los comienzos

REDES es una comunidad veterana. Su origen está en 1998, cuando un grupo de jóvenes-pero-que-muy -jóvenes- respondimos a la convocatoria de nuestra Parroquia de Guadalupe. Empezamos siendo muchos (unos 14), bajo la guía y el ojo atento de Lupe, Juan, Julia y Juanjo. Allí queríamos ponernos en camino para ver si creábamos una comunidad cristiana. Ya sabéis: donde compartir fe, vida y compromiso.

Nuestro nombre surge con el espíritu de tener presentes los lazos que hacen Comunidad, las relaciones entre las personas y las de éstas con Nuestro Padre (estuvimos cerca de llamarnos ‘Redes coloidales’ que químicamente es más preciso para expresar lo que queríamos decir, pero vimos que tenía mucho menos ‘gancho’).

Este grupo, quincena tras quincena, fue pasando la etapa de los jóvenes matrimonios, las complicaciones de ir a Guadalupe con un bebé, o dos. Que los chicos fueran creciendo. Algunas despedidas y otras incorporaciones. Los chicos ya no eran tan niños. Ahora nuestros hijos son “mayores”.

En este momento, REDES es un lugar de acogida. Quizás no tengamos una personalidad muy marcada, pero eso es porque hemos invitado y aceptado a quienes se han sentido llamados por Jesús a vivir la fe de esta manera. Somos algo caóticos, diversos, acogedores, inquietos, confiados. Nos gusta celebrar y sentir al Espíritu en nuestros hermanos de comunidad y en nuestras vidas.

Tenemos un Grupo de WhatsApp para comunicarnos sobre nuestro día a día. Y otro para los chistes y las bromas. Somos bastante guasones.

Desde hace 5 años, a principio de curso nos vamos todos de convivencia un fin de semana. Allí es donde nos ponemos en manos del Padre, compartimos, oramos y programamos todo el curso.

Redes muy bien acompañados en nuestra foto más reciente, el pasado mes de febrero
Redes muy bien acompañados en nuestra foto más reciente, el pasado mes de febrero

Tratamos de combinar: un poco de oración personal e introspección, para estar menos descentrados; una serie de reuniones de oración comunitaria, que nos damos cuenta de que nos hace tanto bien; otras reuniones son para profundizar en temas de fe que nos preocupan o nos interesan. Éstas intentamos que nunca las prepare uno solo, sino 2, 3 o 4 redesianos. De esa manera es más trabajo, pero también es más tiempo de compartir, de vernos (o hablarnos), de tenernos cerca; y luego están las reuniones de vida, donde compartimos lo que nos pasa, cómo lo vivimos y dónde encontramos a Jesús. Además -en el ámbito de nuestras “vidas”- intentamos que cada uno de nosotros se ocupe y esté especialmente atento de uno o dos redesianos. Es nuestra manera de cuidarnos, de estar al quite los unos de los otros, sin crear una maraña complicada de llamadas y WhatsApps.

Las reuniones de vida y las de profundización las solemos empezar con una oración, pues es Jesús quien nos trae a Guadalupe y es en su nombre que nos sentimos llamados. Solemos reunirnos los sábados por la tarde.

Además de la convivencia de principio de curso, otro momento chulo suele ser la Comida de Pascua. Muchos años nos hemos juntados todos los redesianos con nuestras parejas (los que no están en la comu) y nuestros hijos. Suelen ser muy divertidas.

También intentamos ir a los Ejercicios Espirituales de Guadalupe los más de nosotros que podamos, juntos. Suele ser una experiencia muy rica de la Parroquia, hacemos por conocer a otros guadalupanos, disfrutando del Espíritu y de convivencia divertida. Ya dije que somos bastante guasones.

Como es lógico, REDES ha tenido épocas muy buenas, también sus crisis. En este momento, nos sentimos razonablemente maduros para poder escuchar qué tiene el Padre pensado para nosotros y crecer en esa dirección.

Siempre hay algún redesiano dando guerra por la Parroquia: ahora en el coro, y en el pasado en algún grupo de liturgia, de APJ, en la Preparación al Matrimonio, como monitor en la Pastoral de Adultos o en la Pastoral Bautismal. Otros de nosotros tenemos nuestro compromiso en otros lugares. Además, todos intentamos que en nuestro trabajo se vea una forma de hacer: muy cercana, humana, acogedora y atenta a los pequeños, sencilla y diferente.

Es cierto que nuestro contacto con otras comunidades ha sido menor del que nos hubiese gustado. Durante unos años ha podido ser porque teníamos más que suficiente manteniéndonos en pie como REDES. Esperamos haber superado esa etapa, pues ahora nos sentimos más preparados, con más paz.

Desde que vino a España, Marco Antonio está cuidando de nosotros, por lo cual nos sentimos enormemente agradecidos. Es un auténtico privilegio poder contar con él y aprender de su experiencia vital y de oración.

Os escribimos estas líneas desde el confinamiento al que nos obliga este virus que nos tiene, físicamente, más separados. Aún no sabemos cuándo podremos volver a sentarnos alrededor de una mesa o juntarnos en las capillas para orar juntos, pero mientras, seguiremos creando y renovando los vínculos que nos mantienen unidos, como una red.

Nuestra comunidad: «La Vid»

En noviembre de 1994 acudimos a una convocatoria de la parroquia de Guadalupe para formar parte de un nuevo grupo donde compartir fe, vida y compromiso.

Este grupo, jueves a jueves, fue viviendo y compartiendo hasta formar una comunidad: La Vid.

¿Por qué el nombre?

  1. Porque el centro es Jesús, La Vid. Nosotros unidos a Él.
  2. Y porque nos gusta celebrar, y en las fiestas brindamos con el fruto de la vid, el vino. Signo de alegría y celebración.

Nos reunimos los jueves en la parroquia. Cuando podemos intentamos pasar la reunión al viernes para facilitar la asistencia a quien no puede asistir el jueves, por trabajo.

Tenemos un blog donde escribimos la crónica de cada reunión, así todos podemos estar “al día” aunque faltemos. No es lo mismo que vivirlo, claro.

Es muy importante la reunión que programamos para organizarnos antes de empezar el nuevo curso:

Nos juntamos un sábado, a las 10 de la mañana, en una casa y compartimos:

  • Cómo estamos
  • Disponibilidad para este año
  • Elegir el tema a trabajar
  • Formación de comisiones (nos repartimos el trabajo)

Las reuniones, los jueves, las comenzamos con una oración en la capilla. Cada día la preparamos uno de nosotros.

Luego, en la sala, trabajamos el tema elegido para este curso (lo prepara la comisión encargada).

Por último, los que podemos, nos quedamos a charlar compartiendo “la patata”, preparada cada jueves por dos de la comu.

A las 11h, procuramos dar por terminada la reunión.

Hace ya 25 años que empezamos este camino con el apoyo de los pilotos (hoy acompañantes) tanto misioneros como seglares. Gracias a todos por su interés, acompañamiento, cercanía y cariño durante los primeros pasos. Momentos de muchas alegrías y de algún que otro “contratiempo”.

Comenzamos unos 40. Después de tantos años, algunos hermanos siguieron su camino fuera de la comunidad, otros se han incorporado a La Vid. Todos aportando. Cada uno a su manera, según sus posibilidades y momentos.

En 25 años hay muchos días y muchas noches. Ha habido momentos de avance y alegrías, también de tropiezos y discusiones. Todo nos ha ayudado a crecer.

Hemos celebrado en la comunidad: bodas, bautizos y comuniones. También hemos vivido momentos de dificultad, enfermedades y situaciones difíciles. En todo hemos querido acompañarnos.

Celebramos también una Eucaristía de acción de gracias por la vida de Pepa entre nosotros, que terminó el 22 de abril del año 2015. La seguimos teniendo presente. Ella disfruta ya de LA VIDA.

En verano, desde hace ya muchos años, compartimos una semana de vacaciones, en la playa. Vamos con hijos, alguna nieta… pero sobre todo con ganas de convivir con la comunidad “de otra manera”. Y lo disfrutamos. ¡Vaya si lo disfrutamos!

Llegamos buscando a Jesús individualmente, ahora lo buscamos también en comunidad.

En este curso celebraremos nuestras “Bodas de plata”.

Os avisaremos por si queréis compartir con nosotros una Eucaristía de acción de gracias. Aún no tenemos fecha.

Después de la Eucaristía, podremos celebrar con un vinito y “la patata”.

Comunidad Basileia

Ha habido suerte, cuando nos ha pedido la revista una foto de la “comu”, empezamos a buscar y, sí, tenemos una foto reciente de todos, excepto la Delegada que tenemos en Badajoz. Es de la celebración de Reyes de este año.
Poniéndonos históricos hay que decir que la “comu” empezó a rodar en la convocatoria del, entonces, Catecumenado del curso 1993-94, empezando a reunirnos en octubre de 1993. No tenéis más que tirar de calculadora para saber los años que llevamos calentando sillas en Guadalupe. Durante unas pocas reuniones llegamos a ser 40 personas. Se fue reduciendo el número y con subidas y bajadas, entradas y salidas, ahora somos 14, más la Delegada que por razones de trabajo y familia volvió a su tierra.

De los 15 totales, 7 estamos desde el principio, los demás son felices encuentros que nos han ido aportando luz y sal a la comunidad y sin los que hoy no nos entenderíamos. Comunidad Basileia

En los años iniciales con el acompañamiento de Cecilia, Juan Mojarrieta, Domi, el entonces MSpS Gerardo y otros, vimos el significado y la importancia de nuestra colaboración en la presencia del Reino de Dios en este mundo. Por eso cuando propusimos nombres para la comunidad, elegimos BASILEIA, que es la palabra griega con que aparece el Reino en las Escrituras. Es un nombre con el que, realmente, nos encontramos muy a gusto.

Durante los primeros años nos ocupamos de consolidar el grupo con actividades conjuntas, fines de semana de trabajo y ocio, vacaciones comunitarias, etc.; todo esto nos ayudó a conocernos, valorarnos y unirnos.

Siempre hemos sido una comunidad muy heterogénea: en situaciones personales, edades y talantes; y siempre lo hemos querido ver como una oportunidad de crecimiento personal y comunitario, más que como un inconveniente. Con todo ello, claro que ha habido conflictos y nos han servido para ser más tolerantes y comprensivos, sintiendo profundamente la marcha de los que se fueron, a los que deseamos lo mejor.

En cuanto a nuestro funcionamiento destacamos algunos momentos. Al principio del curso hacemos una programación en la que consensuamos, generalmente, 2 temas, a desarrollar en los dos cuatrimestres en que dividimos el curso. Nos reunimos todos los jueves por la tarde, salvo que haya una previsión de una asistencia muy minoritaria. Solemos empezar con media hora de oración, para seguir con el tema que estemos desarrollando o algún otro que sea necesario tratar en ese momento. Dedicamos especial atención a los tiempos litúrgicos de Adviento y Pascua con una reunión específica. Procuramos asistir en un número significativo a alguna de las tandas de los ejercicios parroquiales.
Como señas de identidad destacamos:

– Como eje central en el que se apoya nuestra marcha comunitaria, una identificación plena con el objetivo general de las comunidades de compartir Fe, Vida y Compromiso; como camino para facilitar lo que entendemos que es el fin último de la comunidad: el encuentro personal con Jesús, cada vez más profundo y transformador.

Seguimiento de Jesús y apertura al Espíritu. Como no podía ser de otra manera, Jesús y sus enseñanzas a través de las Escrituras y otros textos, es la permanente referencia para nuestros comentarios, posiciones y actuaciones. Mejor decirlo con palabras de Jesús: es el camino, la verdad y la vida, pretendiendo ser un signo de su presencia en un mundo generalmente contrario a sus valores, aunque estos barnicen muchas actitudes y costumbres de nuestras tradiciones y consensos populares.

Perseverancia. En los momentos más bajos de ánimo, por varias salidas de la comunidad u otras circunstancias, contemplamos la necesidad de recurrir a un “ ojo externo ” y así lo hemos hecho. Resumiendo en una frase su aportación ha sido la de RECONOCER LA REALIDAD, como la más potente palanca de cambio en lo individual y grupal. Fue muy útil y supuso un debate y discernimiento comunitario. El primer resultado del debate ha sido la decisión de perseverar y mantener el esfuerzo comunitario, reconociendo lo que nos enriquece a cada uno. El resultado es nuestra permanencia, ya, un tanto larga.

Comunidad acogedora. El otro resultado del discernimiento comunitario ha sido una clara decisión de apertura, como expresión de nuestro sentir fraterno y solidario con quienes quieran acercarse a nosotros. Dejamos que la realidad del entorno transforme la comunidad.
Y la ha transformado, nos ha transformado, positivamente, con la incorporación de personas que han aportado y aportan nuevas visiones, profundidad de planteamientos y una reducción en la media de edad. Todo ello bueno para la marcha de la comunidad y potenciador de un sentido afectivo y sano de pertenencia, lejos de exclusivismos.

Comunidad viva. Nos olvidamos de rigideces en los temas que tratamos y estamos muy atentos a lo que nos va pasando a cada uno, dejándonos afectar por las problemáticas particulares, dificultades personales o temas puntuales que sea necesario comentar. Somos celebrativos en Navidad, Reyes, cumpleaños y lo que se va presentando.

Compromiso parroquial. Bastantes de los componentes del grupo participan, o han participado, en las diferentes áreas parroquiales: Pastoral de Adultos, como responsables de la pastoral y acompañantes; Comisión de Economía, Equipos de Liturgia; miembros del Consejo Pastoral y de la Coordinadora de la P.A.; Pastoral Bautismal; C.P.M. y miembros de la directiva y socios de Dignidad y Solidaridad.

Compromiso social. Personalmente colaboramos, o hemos colaborado, en diversas ONG: Alternativa en Marcha, Amnistía Internacional, Jesús Caminante, Acope, Comunidad de Asís y Karibu. También es un signo del compromiso social comunitario el Fondo económico que anualmente vamos ajustando a los proyectos que nos llegan y a nuestras posibilidades. Preferentemente apoyamos proyectos educativos y de desarrollo en el tercer mundo y de carácter más asistencial en el cuarto mundo. No tenemos un Proyecto comunitario en que estemos todos implicados, pero sí vivimos comunitariamente los proyectos en que cada uno participamos.

Puntos débiles. Que también los hay. 1º Una cierta dispersión al tratar temas difíciles, en los que nos cuesta ser concretos y claros. 2º La veteranía del grupo, con edades entre los de 80 y 50 años y los muchos compromisos familiares y sociales que conlleva, lo que hace que la atención en la comunidad se vea un poco debilitada.

Lo mejor que se puede decir de la comunidad y de nuestra cercanía mutua, es lo que uno de nosotros dijo: “ES UN ÁMBITO EN EL QUE NO NECESITO FINGIR LO QUE NO SOY”.

Bueno, el contador de Word dice que ya estamos en las palabras adecuadas para el espacio que tenemos, así es que nos despedimos hasta que nos veamos, cualquier día, por los pasillos, salas o capillas de nuestra querida Guadalupe. Abrazos a todos.


BASILEIA.

Comunidad Epheta

Esta gente de la foto es la Comunidad Epheta. Si contáis detenidamente veréis que ahora somos 17 miembros y miembras, pero hemos llegado a ser 20 o 22. Bueno, en realidad, hay más ephetianos por el mundo, pero ellos no lo saben.

Epheta significa “ábrete” en arameo, y aparece en el Evangelio en boca de Jesús para liberar, discretamente, a una persona tartamuda y sorda, lejos del espectáculo milagroso que esperaba presenciar la multitud.

De la misma manera, podríamos decir que nuestra comunidad es ese espacio donde aprendemos a escuchar y compartir la vida con pausa, al margen del ruido y las prisas de nuestro día a día, gracias al Espíritu que nos mueve desde el interior de cada una.

Bueno, lo de compartir la vida es fundamental en Epheta, ahora, lo de que sea con pausa, pensándolo más despacio, ya es otro cantar. La vida tiene su propio ritmo y eso es una cosa que en nuestra comunidad tenemos muy interiorizado. Hay que dejarla fluir y adaptarnos a la música que nos vaya marcando, aunque a veces nos cambie el compás y demos un traspié. Para eso estamos en comunidad, para que los que en ese momento han “pillao” mejor el baile, nos ayuden a recuperar de nuevo el paso.

Somos el resultado de una red de amistades tejidas durante muchos años y eso nos hace fuertes en lo afectivo. Hemos compartido mucha vida, buenos y duros momentos, y no dejamos de aprender cómo aceptar al otro y cómo cuidarlo, aunque no siempre sea fácil. Eso es muy importante y más ahora que nos acercamos a unas edades “maravillosas” en las que, además de necesitar gafas, nos va a hacer falta incorporar otras herramientas, entre las que destacan la  paciencia y la sabiduría para convivir: ¿quién nos va a aguantar mejor que un hermano de comunidad que ya se está poniendo igual de insoportable que nosotros mismos?

A pesar de la acumulación de experiencias que no de años, las ephetianas (alternaremos femenino y masculino, tal y como hemos aprendido en nuestros cursos intensivos de feminismo), como las cazadoras-recolectoras, tendemos a involucrarnos en aquellos ámbitos donde nos movemos; trashumantes y despiertas, somos malas espectadoras. Es verdad que el único proyecto que compartimos la práctica totalidad de nosotros es Guadalupe, pero la variedad de compromisos individuales o colectivos, dentro y fuera de la Parroquia, nos enriquecen.

Somos una comunidad que, como otras muchas, se dispersa cuando se centra demasiado en sí misma y se pone en movimiento cuando toma contacto con la realidad.

Hablando de movimiento, una de las tradiciones más bonitas que mantenemos es la del Camino de Santiago. Este año será la octava edición y el modelo está ampliamente aceptado por todos o casi todos: 3 días de caminata con un efecto entre milagroso y preocupante, pues solemos volver con unos cuantos kilos de más. Incomprensible después de tanto ejercicio. Debe ser que tenemos que reducir las pausas que decíamos antes o nuestra curiosidad por los productos y tradiciones populares.

 En lo que se refiere a nuestra espiritualidad compartida, estamos en búsqueda, respetando siempre la diversidad de sensibilidades y, sobre todo, las dudas que a unas detienen y a otras espolean para seguir adelante. Guadalupe ha sido y es el marco (sin alusiones a ningún “mispi”, en particular) de nuestra libre elección por el seguimiento de un Jesús de Nazareth que no deja de interrogarnos desde la sencillez y claridad de su mensaje. Con el tiempo, a ese marco le hemos ido añadiendo otros referentes que suman y no restan, y que merece la pena mencionar: el silencio, la naturaleza, la contagiosa experiencia de nuestras hermanas de Suesa, el acercamiento a situaciones de dolor o injusticia.

No muy lejos de la espiritualidad, otra mirada que transforma la realidad y de la que nos servimos para contemplar la vida, es el sentido del humor. Nos gusta la fiesta, quizá en exceso, somos ruidosos, escandalosas, nos gusta cantar, aunque ya no afinamos como antes, incluso bailar, y contar chistes malos, aunque nuestros hij@s puedan sentirse un tanto avergonzad@s por todo ello.

No en vano, somos una mezcla explosiva, casi como el arca de Noé, pues contamos con varias exóticas “parejas”: dos fotógrafos, uno nipón y otro patrono de su barrio; una argentina de Córdoba y una de Córdoba que no es argentina; dos de Jaén, Jaén; un “gato” y un manchego, dos maestras, dos abogad@s, dos jubilad@s, dos arquitect@s, dos parad@s que no paran, un cardiólogo y un vendedor que no son pareja, pero que suman dos. En fin: un “guirigay” como la vida misma. Pero esto no acaba aquí. Nuestra comunidad  sigue creciendo, fundamentalmente en número de nietos. Tener un nieto está de moda en Epheta. Y ellos y ellas nos recuerdan que la vida continúa y que lo mejor está por venir.

Comunidad Desvelados

La Comunidad Desvelados nació en 1989/90 de personas de la Pastoral Juvenil que, junto a sus novios/as, formábamos las cuatro parejas que arrancamos este camino. En ese curso nos fuimos casando y al siguiente se nos unió una quinta pareja. La Comunidad ha estado casi invariable en sus componentes salvo un miembro de una pareja que se separó y la más cercana incorporación (2012) de otro matrimonio. En la actualidad Desvelados lo componemos 10 miembros y 1 “emérito” al que vemos poquito pero con quien nos sentimos muy unidos.

Nuestro nombre completo es “Desvelados del Espíritu Santo”. En su versión corta, “Desvelados” no es un nombre con el caché de la mayoría de las comunidades guadalupanas, pero su versión completa es con la que nos bautizó nuestro querido MSpS Roberto Mejía, que descansa en la Luz de Dios. “Desvelados” nos lo asignó por el hecho de que nuestras reuniones se alargaban hasta altas horas de la noche. La segunda parte es un deseo/reto para que nuestros desvelos profundos estén iluminados por el Espíritu Santo y den frutos evangélicos. A veces hemos planteado la posibilidad de cambiar el nombre; al no haber habido unanimidad, ahí lo hemos dejado.

Nos reunimos cada 3 semanas más o menos. Al no ser muchos, casi siempre la asistencia a las reuniones es completa. Propiciamos que así sea y cuando hay que hacer algún reajuste de calendario todos arrimamos el hombro para cuadrar fecha.

Convencidos de la línea directriz de nuestra Parroquia de Guadalupe, nos centramos, con mayor o menor éxito, en los ejes fundamentales para todas las comunidades de la Pastoral de Adultos: Compartir Fe, Vida y Compromiso.

Para nosotros la Comunidad es fundamental para mantener viva la Fe, lo que no es fácil en una sociedad individualista en la que el ritmo y las relaciones, en general superficiales, no facilitan el desarrollo de una espiritualidad centrada en Jesús. Al final, la experiencia de Dios es algo íntimo y que se da (o no se da) en cada uno de forma personal e intransferible, pero las oraciones comunitarias, reflexiones de temas, compartir (y disentir) puntos de vista… nos son de gran ayuda para que cale esa experiencia. Aunque flojeamos, intentamos que las reuniones siempre empiecen o acaben con una oración bien preparada y ambientada.

Hemos compartido juntos toda una vida, con los anhelos y preocupaciones que ello conlleva. Han sido momentos riquísimos, junto a nuestros hijos, de convivencias en casas rurales, salidas al campo, a comer en Hollywood… Cuando nos revisamos como comunidad vemos que nos queda mucho por andar, pues no se trata sólo de compartir ocio juntos, sino de suscitar y facilitar la apertura de cada uno a los demás, abriendo el corazón sobre preocupaciones, anhelos, ilusiones…; se trata de sentirse acogido/a, nunca juzgado/a. Pero sin duda, la comunidad nos da la oportunidad de generar lazos profundos y fraternales en torno a Jesús, que es quien nos convoca; lazos que no se desarrollan de igual modo en otros grupos humanos donde quizás se favorece menos la profundidad en la relación.

El tercer eje fundamental es el de compartir el compromiso. Nuestros comienzos como comunidad fueron flojitos. Casi todos empezamos a tener hijos pronto y la vida no nos daba para más; algunos los tuvieron un poco más tarde y en esos años de “libertad” estuvieron muy activos en diversos frentes sociales, con algo de frustración por no verse más acompañados. Pero cuando los hijos se fueron haciendo más grandes, empezamos a sentir la necesidad de devolver parte de lo que recibíamos y la palabra corresponsabilidad fue calando en nosotros. Desde ahí a la actualidad, hemos colaborado y/o estamos participando, unos u otros, en diversas áreas y servicios: Acogida, Liturgia, Bautismal, Infantil, Formación Básica, Dignidad y Solidaridad, Consejo Pastoral, ECO… Nuestra implicación en todos estos servicios nos ha permitido una apertura a nuestros hermanos de parroquia cada vez mayor, que revierte a su vez de manera positiva en nosotros.

En el curso 2015/16 nos empezamos a plantear seriamente el tema de las migraciones. Impactados por lo que veíamos en los medios, nos preguntamos qué podíamos hacer al respecto como Comunidad. Desde entonces hasta ahora podemos resumir que en Noviembre 2016 se nos dio a conocer el proyecto Hospitalidad, nacido de la Compañía de Jesús en Madrid ante la crisis de refugiados. Ya había en marcha un proyecto concreto de acogida por gente de un pueblo de la sierra de Madrid. Decidimos elaborar el nuestro propio, siguiendo el mismo esquema, y en Enero de 2017 lo presentamos a Pueblos Unidos, la coordinadora de los jesuitas para este asunto. Un pilar fundamental fue el de poder contar con soporte económico y de dedicación de otras personas de Guadalupe y de fuera de la parroquia, más allá del ámbito de Desvelados. Otro apoyo fundamental fue recibir la cesión de uso de una vivienda vacía por parte de una congregación religiosa (Mercedarias de Berritz).

Con esto, llegamos a Abril de 2017; tras diversas reuniones con Pueblos Unidos en las que se acuerda la viabilidad del proyecto y su concreción en la familia propuesta, ésta recibe su acogida en la vivienda y su entrada en el Proyecto. Se trata de una familia de origen palestino, procedente de Jordania, que llevaba ya casi dos años en España y se le agotaba la posibilidad de recibir más ayudas; compuesta por una madre separada y cinco hijos de edades comprendidas actualmente entre 11 y 22 años.

El proyecto se gestiona a través de la Asociación Acoge, Ayuda e Integra (A2I) creada en Enero de 2017 y, en lo relativo a la parte económica, se nutre de las aportaciones de sus socios y colaboradores, no sólo de Desvelados sino también de otras personas. La Asociación cubre los gastos de la vivienda: comunidad, agua, luz y gas y asigna una aportación mensual a la cabeza de familia para su manutención. Si la parte económica tiene su importancia, mucho más la tiene el acompañamiento humano. Éste, junto al apoyo técnico de Pueblos Unidos, ha permitido lograr en este año y medio, el empadronamiento, tarjetas sanitarias, escolarización de los tres menores de edad y la apertura de vías laborales con buena perspectiva futura para los dos mayores. Una dedicación importante de varios de nosotros es el refuerzo escolar mediante ayuda semanal en su casa. Todos los miembros de la familia gozan de estatuto de Refugiados desde hace unos meses. Esto nos hace ver con esperanza el futuro para esta familia. Es un granito de arena en la inmensidad, pero por algo se empieza.

Sentimos que la Comunidad no es un lugar en el que se satisfacen todas las necesidades individuales de cada uno de sus miembros. Por eso, cada cual también desarrolla sus inquietudes con charlas (Jesús Histórico, por ejemplo), cursos (meditación, yoga…), etc. Pero sí es un espacio común de fraternidad y esperanza por vivir nuestra fe y transformar un poquito nuestra realidad.

Comunidad Desvelados